Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2018

Una nueva hegemona
El avance evangelista en la poltica latinoamericana

Daniel Gatti
Brecha


En guerra frontal contra los movimientos emancipadores, el evangelismo conservador se fortalece en la escena poltica regional. Con incidencia en la agenda legislativa y el debate pblico a lo largo de todo el continente va ms all de la agenda de derechos y desafa a una izquierda que no logra interpelar a su base social.

Hay una nueva imbricacin entre lo religioso y lo poltico que la izquierda en el mundo, y particularmente en Amrica Latina, no est sabiendo captar. El fenmeno del xito del neopentecostalismo conservador es un ejemplo clarsimo de esa nueva imbricacin, que ha tomado una fuerza muy importante sobre todo entre los sectores populares. Para el antroplogo uruguayo Nicols Guigou, el auge de estos grupos religiosos que se han convertido en poco tiempo en actores centrales de la vida poltica de muchos pases de esta regin es un fenmeno que debera cuestionar muy a fondo a grupos, organizaciones, movimientos sociales que pretenden llegar a los sectores populares, a los sectores vulnerados, para cambiar las cosas. Tambin a la academia: a los politlogos, por ejemplo. La poltica est perdiendo sentido para enormes franjas de la poblacin, dijo Guigou a Brecha. Hay un enorme dficit de lo poltico, que gente como los pastores y pastoras neopentecostales est llenando de a poco con su discurso.

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La presencia de las iglesias evanglicas en Amrica Latina no es precisamente nueva, pero s lo es su crecimiento, fundamentalmente en su versin pentecostal conservadora, apunta entre muchos otros el socilogo boliviano Julio Crdova Villazn, especialista en el estudio de esta rama del protestantismo. En un artculo publicado en noviembre de 2014 en la revista Nueva Sociedad, Crdova seala que, a diferencia de comienzos del siglo pasado, cuando su agenda era esencialmente liberal y estaba centrada en la lucha por la separacin de la Iglesia Catlica y del Estado por la razn del artillero: poder emerger, hoy, en fase de crecimiento y con un catolicismo en crisis y en retirada, los evanglicos apuntan a adquirir cada vez ms peso en la escena poltica a travs de partidos propios o de pactos con terceros, una vastsima red de medios de comunicacin, la multiplicacin de movimientos de defensa de los valores morales cristianos. Todo aceitado por jugosos y muy a menudo non sanctos capitales.

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Crdova diferencia cuatro etapas en la expansin evanglica en Amrica Latina: La lucha por la libertad de conciencia a fines del siglo XIX y comienzos del XX; la polarizacin ideolgica en las dcadas de los sesenta y setenta; la emergencia de partidos evanglicos en la redemocratizacin de los aos ochenta y noventa; y la aparicin de movimientos profamilia y provida de principios del siglo XXI.

En la segunda de esas etapas, una parte muy minoritaria de los evanglicos se sum a los catlicos progresistas que impulsaron la teologa de la liberacin, y un puado fueron parte de las guerrillas de izquierda. Pero la mayora, dice el socilogo, asumi una postura que, desde la pasividad, result legitimadora de las dictaduras militares, aceptndolas como la mejor opcin.

Esa orientacin se acentuara a partir de los ochenta, con el predominio del neopentecostalismo, que ya se haba hecho fuerte en Estados Unidos. All, una nueva derecha cristiana articulada por telepredicadores, universidades evanglicas, asociaciones civiles y otras instituciones emergi como reaccin a la ola progresista que vivi el pas en las dcadas anteriores, caracterizada, entre otros aspectos, por la demanda de una mayor autonoma para las mujeres y la igualdad de derechos para personas de la diversidad sexual.

Desde Estados Unidos, esa nueva derecha cristiana pretendi irradiar hacia Amrica Latina con una plyade de pastores y un aparataje de medios. Pero fue recin en los noventa que ese discurso, que promova una guerra frontal a los predicadores del mal basada en la defensa de la familia tradicional (pap-mam-nios) y el rechazo a los movimientos emancipadores (de mujeres, de minoras sexuales, de negros), prendi al sur del Ro Bravo, buscando restaurar la estabilidad familiar. Hasta entonces, escribe Crdova, las elites evanglicas latinoamericanas no tenan un discurso poltico explcito. Los nuevos conversos evanglicos se sintieron amenazados por los cambios culturales y normativos relacionados con los derechos sexuales y reproductivos, y apelaron a una orientacin poltica afn a la derecha cristiana estadounidense. El crecimiento exponencial de estas religiones se dio en un contexto en el que vastos sectores sociales necesitaron nuevos marcos interpretativos que dieran sentido a sus cambiantes condiciones de vida. Las iglesias evanglicas, coincide William Beltrn, especialista en religin de la Universidad Nacional de Colombia (Afp, 6-X-18), han logrado responder mejor que la catlica a las necesidades de las nuevas generaciones de latinoamericanos excluidas por los procesos de urbanizacin y globalizacin.

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Dios nos multiplic por todo el continente, dijo hace un tiempo Fabricio Alvarado. Predicador casado con una predicadora, cantante de msica cristiana, ex diputado, Alvarado fue el segundo candidato ms votado en las elecciones presidenciales de este ao en Costa Rica, uno de los pases de la regin en los que ms creci el neopentecostalismo en los ltimos aos. Segn informes citados por el socilogo colombiano Javier Caldern Castillo, del Centro Estratgico Latinoamericano de Geopoltica (Celag), hay actualmente en el continente ms de 19 mil iglesias neopentecostales que organizan a ms de 100 millones de creyentes, una quinta parte de sus habitantes. Un estudio sobre las religiones en las sociedades de la regin realizado en 2017 por la consultora Latinobarmetro da cuenta a su vez de que en esta regin el protestantismo le ha ido cortando el pasto bajo los pies al catolicismo desde hace ms de dos dcadas. En el que sigue siendo todava el continente ms catlico del mundo, los fieles de esa religin se han reducido al 60 por ciento de la poblacin, contra alrededor del 90 hacia mediados del siglo pasado. Los evanglicos, en tanto, treparon hasta un 20 por ciento desde porcentajes cercanos al 5 de pocas dcadas antes. Con picos muy altos: 41 por ciento en Guatemala, 39 en Honduras, 32 en Nicaragua, 25 en Costa Rica, 24 en Panam, 21 en Dominicana. Y 27 por ciento (contra 15 en el ao 2000) en Brasil, la nia de los ojos de la Iglesia Catlica a nivel mundial. El crecimiento de los pentecostales en Brasil ha sido tan fuerte que este pas tiene hoy la mayor poblacin pentecostal del planeta. Hasta por encima de Estados Unidos, declar a Afp Andrew Chesnut, director de Estudios Catlicos de la Universidad Virginia Commonwealth de Estados Unidos.

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En todos estos aos, los avances del evangelismo poltico en Amrica Latina han sido evidentes. En Brasil ms que en ningn otro lado. Adems de que Jair Bolsonaro fue electo con el respaldo expreso de las iglesias pentecostales, el Partido Republicano (Prb) surgido de la principal congregacin evanglica latinoamericana, la Iglesia Universal del Reino de Dios obtuvo 30 diputados federales, y cuenta con alrededor de 40 estatales, ms de un centenar de alcaldes, entre ellos el de Rio de Janeiro, Mauricio Crivella, y ms de 1.600 concejales municipales. Son muchos, adems, los neopentecostales electos como legisladores federales por el partido de Bolsonaro, el Social Liberal. En total, la bancada de la Biblia, que rene a evanglicos con representantes a cual ms reaccionario de otras confesiones, tendr alrededor de 200 integrantes en el parlamento de Brasil.

En Guatemala, un neopentecostal, el pastor y actor cmico Jimmy Morales, es presidente desde 2016; en Costa Rica, el pastor Alvarado disput la presidencia hace apenas unos meses, y si bien qued lejos del ganador, simboliz el crecimiento de una confesin que hasta hace relativamente pocos aos era marginal. Hay pentecostales en los parlamentos de Chile y Mxico, de Colombia, de Venezuela y de Nicaragua, de Paraguay, de Per y de Ecuador, y por supuesto en el muy laico Uruguay. Pero el poder de los pentecostales ha ido mucho ms all de su peso poltico especfico. Estn marcando la agenda legislativa en no pocos pases de la regin, haciendo contrapeso al avance de las organizaciones y movimientos de defensa de los derechos de las minoras sexuales. Sus temticas estn cada vez ms presentes en el debate pblico, dice Gaspard Estrada, del Instituto de Estudios Polticos de Pars (Afp, 6-X-18). Se han levantado como un muro de contencin a la ideologa de gnero y la agenda gay, escribe Julio Crdova. En Argentina, apunta a su vez una investigacin del diario Pgina 12 (14-X-18), tanto el presidente Mauricio Macri como la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, Mara Eugenia Vidal, dejaron en manos de los evanglicos la tarea de contener el reclamo social y evitar estallidos a cambio de frenar la agenda del aborto y la educacin sexual en las escuelas.

En Mxico, despus de la despenalizacin del aborto en el DF, en 2007, los pentecostales fueron fundamentales para que se bloquearan iniciativas similares en 17 estados del pas; en Nicaragua tuvieron la fuerza suficiente como para que la legislacin relativa al aborto sea de las ms restrictivas y oscurantistas de toda Amrica Latina y que se estableciera un Da del Nio por Nacer; en Repblica Dominicana contribuyeron a que en la propia Constitucin se incluyera un artculo que protege la vida humana desde la concepcin. En Brasil, antes de apoyar abiertamente a Bolsonaro, la Iglesia Universal del Reino de Dios, comandada por el multimillonario pastor Edir Macedo, respald a Lula, primero, y a Dilma Rousseff, despus, con la condicin de que se frenara cualquier intento de despenalizar el aborto o el consumo de marihuana, legalizar el matrimonio entre homosexuales o aprobar alguna ley en favor de la poblacin trans. Lo consiguieron.

No slo inciden sobre la agenda de derechos. En Colombia, los neopentecostales se embarcaron en la exitosa campaa por el No al acuerdo de paz con las Farc en el plebiscito de 2016. En Guatemala, Jimmy Morales decidi en mayo pasado trasladar la embajada en Israel a Jerusaln. Jair Bolsonaro har lo propio en Brasil apenas asuma, en enero. Israel es para los evanglicos una especie de reloj del tiempo histrico. Como son tambin milenaristas, creen que de lo que sucede con Israel depende cun lejos o cun cerca estamos del apocalipsis, explica Nicols Guigou a Brecha. Piensan que una alianza con Israel los bendice.

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Los evanglicos conservadores comparten una matriz, vengan de donde vengan. Comunican de manera directa con la gente, intentan llegarle a travs de la emocin, se manejan con una cultura esencialmente oral. Hablan todo el tiempo de liberacin, de dejar fluir cuerpo y espritu. Son una religin muy corporal, sensorial. La glosolalia, ese hablar en lenguas que tanto los caracteriza, es como una forma de dejar escapar el sufrimiento, de escenificar lo indecible, de liberarse del demonio, de las malas influencias. El mensaje es tan simple que mete miedo. Te dicen que si te va bien, es porque Dios est con vos, y si Dios est con vos, es porque te conectaste con l a travs de nosotros. Y si te va mal, es porque algo habrs hecho, o no pagaste tu diezmo o te dejaste tentar por Satn o tus oraciones estuvieron mal hechas. Debers, entonces, esforzarte ms. Lo particularmente seductor de su oferta es que al fiel le prometen todo: salud, dinero, prosperidad, y aqu y ahora, en esta vida terrenal.

A diferencia de los protestantes de principios del siglo pasado, que en su demanda de libertad de conciencia potenciaban un Estado laico y defendan incluso una agenda progresista, los neopentecostales del XXI encajan como en un molde con la prdica neoliberal, observa Julio Crdova. O con una poca de autonoma extrema como la actual, en los trminos de Guigou. Su teologa de la prosperidad apunta a la bsqueda del xito individual, al hac la tuya, exalta los valores de los ricos aunque est dirigida a los pobres o los medio pelo. Los pastores son como gestores de la movilidad social de esas capas pobres, se mueven con una teologa de la economa en la que resaltan adems la obediencia y la disciplina, el respeto del orden social, la no confrontacin con las autoridades, abunda Guigou.

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Guigou piensa que el neopentecostalismo sudamericano es de claro cuo brasileo. Las iglesias evanglicas brasileas fueron pioneras, dice, en eso de la participacin en poltica, y han tenido mucho ms presentes que las estadounidenses las caractersticas de los pueblos en los que se implantan. Se manejan con un pragmatismo sorprendente que les permite, cuando cuadra, aliarse al PT y luego considerarlo satnico, respaldar la destitucin de Dilma y apoyar a Bolsonaro, con el que conectan obviamente mucho mejor. Lo que les importa es el poder y para conseguirlo medran, chantajean, condicionan, buscan prebendas. Su manera de confrontar con el catolicismo o las religiones afro, espiritistas o de raigambre indgena, con las que compiten por la influencia entre los sectores populares, ha sido bien propia. Como tienen una visin integrista, son parasitarios del enemigo y estn en guerra permanente con satanes diversos, que en Brasil se encarnan hoy sobre todo en los petistas o los curas catlicos.

Han montado unas enormes redes de sociabilidad y construido su poder con base en un poderossimo imperio meditico que comprende el segundo canal de televisin del pas, Rede Record, un canal religioso, un portal de Internet, emisoras de cable locales, un entramado de radios que cubren casi todo el territorio, editoriales, compaas discogrficas. En las redes sociales se mueven como pez en el agua y laburan el terreno como pocos. Sus lugares de culto son tambin agencias de servicios pblicos, supliendo a un Estado ausente. Han conquistado las cabezas de los vulnerados y ganado las batallas por el control espiritual de las favelas, de los espacios de las periferias urbanas, de las crceles. Sobre este modelo brasileo se han ido armando las iglesias pentecostales del resto de Amrica del Sur, y los pastores brasileos han extendido su prdica a frica y a Asia, donde de a poco estn entrando.

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Aos atrs, los sacerdotes progresistas latinoamericanos herederos de la teologa de la liberacin ironizaban con que ellos apostaban por los pobres y los pobres por los pentecostales. Un buen resumen de la realidad, sentencia Guigou.

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La izquierda en general, el PT brasileo en particular, asegura el antroplogo uruguayo a Brecha, no supo, no sabe hablarles a las masas que se pasaron a filas evanglicas. La izquierda se maneja con cdigos propios de las capas medias. La agenda de derechos es ajena a los sectores ms marginales, que en la familia tradicional, heterosexual y estable encuentran seguridad y sin ella lo poco que tienen se les desmorona. La periodista Lamia Oualalou sita en otro plano esa desconexin entre la izquierda latina y los pobres de toda pobreza que se arrimaron al neopentecostalismo. Para esta franco-marroqu que vivi aos en Brasil y es autora del libro Jess te ama. La ola evanglica (ditions du Cerf, 2018), la izquierda interpret la teologa de la prosperidad de forma muy bsica. La vio nicamente como una adaptacin del neoliberalismo. Es cierto que hay una parte de consumismo y dinero, pero tambin las iglesias funcionan con una lgica de la solidaridad, dijo en una entrevista publicada en el nmero de octubre de Nueva Sociedad. Hay adems un contrasentido en la actitud de partidos como el PT: ellos mismos no escaparon a la lgica del consumo capitalista cuando llegaron al gobierno durante la llamada ola progresista. Fue eso lo que les ofrecieron a los pobres: la integracin al consumo. Oualalou recuerda una frase de Guido Mantega, ministro de Economa de Lula: Ahora todos los brasileos pueden ser ciudadanos porque tienen acceso a una tarjeta de crdito.

Cuando estall la crisis, patente qued la debilidad de esa integracin. El Estado (y los progresistas) dej a los pobres literalmente de la mano de Dios, y Dios les dijo a estos vulnerados, pastores evanglicos mediante, que el Satn petista los haba mandado a la ruina, sostiene la periodista. Y piensa: no es hablando de la Biblia, cediendo a los chantajes o posando junto a sus pastores, como ha optado por hacer el PT, que se podr sacar a estos sectores de los tentculos del neopentecostalismo. Lo que habra que hacer es volver a hablar de lo que importa en la vida del brasileo: una educacin mnima, un acceso a la salud, volver a tener farmacias populares que den remedios gratuitos, un salario mnimo. Y deconstruir la imagen de los pastores, demostrando que la mayora de ellos son bandidos y que son las principales fortunas del pas. Confrontarlos, no mimetizarse con ellos. Disputarles la hegemona, sugiere Oualalou.

https://brecha.com.uy/


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