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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2019

Socorro rojo y brigadas internacionales para Venezuela

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Dos de los grandes avances de la Internacional Comunista que vuelven a demostrar su urgente necesidad fueron, uno, la creacin en 1922 del Socorro Rojo Internacional; y otro, la fundacin de la Brigadas Internacionales antifascistas en 1936. Euskal Herria debe mucho a ambos medios de ayuda mutua y solidaridad prctica creados para avanzar en la felicidad humana. Ahora que Venezuela est siendo atacada otra vez con saa criminal ms planificada y organizada por el imperialismo que nunca antes, nuestra experiencia como pueblo trabajador oprimido nos lleva a reivindicar la perentoria recuperacin de aquellos dos instrumentos vitales para ayudar a Venezuela y a la humanidad entera.

Las fuerzas revolucionarias llevamos mucho tiempo advirtiendo de que el imperialismo necesita destruir Venezuela como nacin trabajadora independiente. Bastaba leer en el ao 2000 a Carlos Aznrez (Los sueos de Bolvar en la Venezuela de hoy. Txalaparta, Tafalla, 2000) para comprender por qu la dialctica de la libertad tendra que enfrentarse a muerte con la irracionalidad de la explotacin. No son slo los inmensos recursos que Venezuela guarda en su subsuelo, ansiados por la ciega codicia del capital, que tambin, sino a la vez y en determinadas cuestiones de tica, conciencia y estrategia de liberacin sobre todo, el significado antiimperialista de la revolucin bolivariana, tanto en el proyecto de Hugo Chvez (Pensamiento petrolero del Comandante Hugo Chvez. PDVSA, Carcas 2013) como de la lcida visin histrica de Bolvar, segn detalla Francisco Pidival (Bolvar. Pensamiento precursor del antiimperialismo. Ediciones Madres de Plaza de Mayo. Argentina 2005).

El Congreso Anfictinico de Panam de 1826 fue un golpe al colonialismo yanqui y europeo que estos nunca olvidarn. Este Congreso se asent en los impresionantes logros de la rebelin popular de 1814 analizada por Juan Uslar Pietri (Historia de la rebelin popular de 1814, Mediterrneo, Madrid 1972), con especial valor cuando denuncia que los ocupantes espaoles y los colaboracionistas tenan la democracia en la boca y la aristocracia en el corazn, y cuando Bolvar aplica radicales mejoras sociales contra la explotacin y la esclavitud sin las cuales no hubiese podido llevar a buen trmino la guerra a muerte que derrot a Espaa. Juan Boch (Bolvar y la guerra social. Fundacin J. Boch. Repblica Dominicana 2014) ha demostrado el imparable potencial revolucionario del Libertador con sus propuestas de autntica guerra social contra la explotacin y la injusticia. Las revoluciones y el Congreso de 1826 hicieron comprender a Washington que deba aplastar Nuestramrica. La doctrina de tutela de los pueblos, como muy bien define Rafael San Martn (Biografa del To Tom. Ciencias Sociales. La Habana, 2006. Tomo 1) a la llamada cnicamente Doctrina Monroe, tena y tiene la funcin de justificar tanta barbarie.

La doctrina de la tutela de los pueblos oculta la lgica de su explotacin inmisericorde. Venezuela y Nuestramrica dieron un paso cualitativo para su posterior emancipacin socialista gracias a la anterior revolucin haitiana, que desde entonces sufre lo indecible por haber saboreado la libertad. Este es el sino de los pueblos rebeldes, dignos, que no quieren humillarse con genuflexiones ante el amo. C. L. R. James ya nos adelant en 1938 porqu el odio occidental nunca perdonara la virtud de la revolucin haitiana de comienzos de s. XIX (Los jacobinos negros. Casa de las Amricas. La Habana, 2010) intentando asfixiarla bajo el hambre y el terror. Siguiendo la lava hirviente de la vida libre llegamos hasta la eterna resistencia de los chichimecas, el fracaso espaol de la conquista sin fin de esta nacin que amaba ms la muerte que la esclavitud (Enrique Semo: Conquista sin fin. Espaoles contra chichimecas. Memoria. Revista crtica militante. Mxico, 2016-3, N 259.)

Ahora el imperialismo, los EEUU, est en una situacin inconcebible para ellos en 1826: ahora su economa es superficial y parasitaria, son un vampiro que morira si dejase de sorber sangre humana. Es muy conocida aquella brutal sinceridad de un presidente yanqui que al final del siglo XIX reconoci que los EEUU necesitaban una guerra cada determinado tiempo. Pero es ms rica en implicaciones tericas y polticas la referencia que Howard Zinn hace de Randolph Bourne en plena I Guerra Mundial: La guerra es la salud del Estado (La otra historia de los Estados Unidos. Hiru Argitaletxe, Hondarribia. 1997), porque se refiere a la lgica interna del modo de produccin capitalista en su generalidad, y no slo a uno de sus Estados por monstruoso que sea. Y lo es porque ahora mismo es el imperialismo occidental en su conjunto, centralizado estratgicamente por los EEUU, el que de una forma hipcrita o brutal conspira con disimulo o descaradamente contra Venezuela.

La guerra injusta e inhumana como ltimo recurso para reactivar la acumulacin de capital. La guerra, s, esa realidad consustancial a la propiedad privada ante la que el reformismo se tapa los ojos, los odos y la boca, y se hace la lobotoma poltica y tica.

Alfredo Prieto ya estudi esta lgica criminal en la extrema derecha del Tea Party, (Extrema derecha y tradiciones ideolgicas de la sociedad norteamericana: el caso del Tea Party Los Estados Unidos y la lgica del imperialismo. Ciencias Sociales. La Habana 2012), dndonos instrumentos tericos imprescindibles para comprender ahora porqu Donald Trump no es una casualidad azarosa de una sociedad decadente y podrida por los opiceos, hiperviolenta y racista, sino su respuesta desesperada ante la esperanzadora y creciente lucha de clases interna y el masivo rechazo mundial. Esta civilizacin agnica sabe que su nico y tal vez ltimo soplo de vida consiste en canibalizar a Nuestramrica, y sabe que eso ser imposible mientras Venezuela se reafirme en no ser un cadver en la mesa de Walt Street.

La prensa miente cuando dice que Venezuela es una dictadura. Las cifras cantan:

Nicols Maduro de Venezuela con el 31,7% de participacin obtuvo el 67,8% de ses.

Donald Trump de los EEUU con el 27,3% de participantes obtuvo el 46% de ses.

Mauricio Macri de Argentina con el 26,8% obtuvo el 51,2%.

Sebastin Piera de Chile con el 26,5% obtuvo el 54,6%.

J. P. Santos de Colombia con el 23,7% obtuvo el 53,1%.

Y Juan Guaido de Venezuela con el 0,00% obtuvo el 0,00%.

Llegamos as al punto crtico: el imperialismo quiere acabar con Venezuela. La especie humana, que por ahora est superando el canibalismo, no puede permitir la vuelta de la antropofagia capitalista. Ayudar a Venezuela es mantenernos con vida, vivos. El Socorro Rojo, que en la prctica existe bajo mil formas, debe reaparecer como poder humanitario mundializado. Y las Brigadas Internacionales, que tambin existen de manera dispersa y oculta, deben volver a destrozar orgullosa y oficialmente al fascismo. Y deben empezar en Venezuela.


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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