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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2019

Estados Unidos: un imperio en retirada
A propsito de la Ley Helms-Burton y Cuba

Marcelo Colussi
Rebelin


Esta nueva provocacin [de la entrada en vigencia plena de la Ley Helms-Burton] se estrellar frente al sentido unitario del pueblo cubano
Miguel Daz Canel, presidente de Cuba

I

Estados Unidos es una gran potencia, la exposicin mxima del capitalismo desarrollado. Desde la llegada de los primeros conquistadores britnicos a suelo de Amrica del Norte en el siglo XVI, su empuje capitalista fue arrollador. Creci ininterrumpidamente por dcadas, llegndose a constituirse en un fiero rival de las potencias europeas. Tan es as, que apenas entrado el siglo XIX pudo proclamar ya su llamada Doctrina Monroe (Amrica para los americanos, lase: la totalidad del continente americano para nosotros, los Estados Unidos), demarcando su territorio natural frente al capitalismo europeo.

Su expansin sigui imparable, siendo ya en los inicios del siglo XX quien marcaba el rumbo mundial, en todo sentido. Y fue despus de terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1945, cuando qued constituida como la gran potencia capitalista, lder absoluto del planeta. Devastada Europa luego de la contienda, con una Unin Sovitica triunfadora en la guerra pero con grandes prdidas materiales y humanas, Estados Unidos apareca como imbatible. Productor de ms del 50% de la riqueza mundial, con el monopolio del arma nuclear y un fabuloso desarrollo cientfico-tcnico que superaba a todos, su hegemona fue indiscutible.

Por aos estableci el ritmo de la economa, la poltica, la cultura y la supremaca militar en todo el globo. El primer Estado obrero y campesino del mundo, la Unin de Repblicas Socialistas Soviticas, pas a ser su gran enemigo. La Guerra Fra (enfrentamiento en el plano ideolgico que no llev al choque directo a estos dos grandes pases, pero que se libr en terceras naciones, quienes pusieron los muertos y la destruccin) fue, para Estados Unidos, una forma de neutralizar el ideario socialista, y un gran negocio (la industria militar pas a ser fundamental en su economa).

La gran potencia fijaba las reglas de juego de todo el mundo capitalista, haciendo de su moneda, el dlar, el patrn obligado de toda transaccin comercial. Pero algo comenz a suceder.

La pujanza espectacular de los primeros cuqueros del Mayflower que crearon la grandeza norteamericana en los siglos XVII y XVIII comenz a dar lugar a un hedonismo consumista que pas factura. La sociedad estadounidense, convertida en imperio mundial hegemnico, consuma ms de lo que produca. Eso es inviable, y la dura realidad mostr la falacia.

Como su poder global asienta en su moneda que en realidad no tiene un genuino respaldo orgnico, la deuda que fue contrayendo, tcnicamente impagable por lo abultada, no traa especiales problemas. El mismo pas emita la moneda con que se pagaba la deuda. El resguardo ltimo de su poder no fue ya entonces su economa sino sus fuerzas armadas. Estados Unidos se convirti en el matn planetario, desarrollando un poder militar sin precedentes. Con la cada del campo socialista en la dcada del 90 del pasado siglo, si bien su economa no iba viento en popa como en dcadas pasadas, su hegemona no se discuta.

Pero el mundo empez a cambiar en estos ltimos tiempos. Cada la Unin Sovitica y desaparecido el bloque socialista este-europeo, Estados Unidos vivi por unos aos la ilusin de imperio absolutamente imbatible, sin rivales a la vista. Mundo unipolar, se dijo. Aos despus, entrado el siglo XXI, la Repblica Popular China, con un complejo modelo de socialismo de mercado (dos sistemas, un pas), pas a ser una super potencia econmica, y la Federacin Rusa, recompuesta luego de su colapso y con un portentoso nuevo poder blico, aparecieron como dos grandes desafos a la hegemona unipolar de Washington. La glotonera hiper consumista del american way of live, ya muy alejada de aquella tica puritana de los inicios, hizo que se detuviera su empuje inicial (ms consumo que trabajo), siendo reemplazado en su papel de locomotora de la humanidad por otros esfuerzos. Hoy Estados Unidos produce apenas el 18% del producto mundial, pero sigue consumiendo alocadamente de un modo frentico. Eso, sin dudas, es insostenible, y hay que pagarlo.

Estados Unidos, desde la Doctrina Monroe de 1823 en adelante, consider a Amrica Latina como su natural patio trasero, su depsito de recursos naturales y mano de obra barata, adems de mercado obligado para su produccin. Eso fue as durante todo el siglo XX. Aunque la historia la escriben los ganadores, pero los perdedores tambin la hacen aparecieron posteriormente piedritas en el zapato para la dominacin hemisfrica de la Casa Blanca. En 1959 se da la primera revolucin socialista en Latinoamrica, en Cuba. Posteriormente aparecen nuevas irreverencias contra el imperio: la Revolucin Sandinista en Nicaragua en 1979, la Revolucin Bolivariana en Venezuela hacia 1998 con su proclamado socialismo del siglo XXI y la nacionalizacin de las reservas petroleras. La lucha de clases y la dinmica de las contradicciones sociales insalvables nunca terminaron.

Todas esas afrentas (la historia no haba terminado, pese a la ostentosa proclamacin de Francis Fukuyama ante la cada del Muro de Berln), ms la reaparicin de Rusia y China en la escena internacional como incuestionables nuevas potencias de alcance global, prendieron las alarmas de la clase dominante estadounidense. Ms an: la presencia de estos pases euroasiticos en la dinmica latinoamericana hizo ver a Washington que los tiempos haban cambiado. El mundo dej de ser unipolar.

II

Cualquier intento de contestacin al imperialismo capitalista en lo que la clase hegemnica norteamericana y su gobierno, la Casa Blanca, consideran como su espacio natural en Latinoamrica, fue siempre torpedeado. Intentos tibios, reformistas incluso, como Guatemala del 45 o Chile de los 70 con Salvador Allende, fueron pisoteados, pulverizados. Intentos claramente socialistas, como os la Perla de las Antillas, ni se diga. La Revolucin Cubana, desde su mismo inicio en 1959, fue un peligro a enfrentar para la poltica exterior de Estados Unidos.

Similar suerte de agresin corri la experiencia de Nicaragua, asediada durante toda una dcada con una guerra descarnada, llevada adelante por la Contra (ejrcito irregular financiado por Estados Unidos), lo que le cost al pas centroamericano 17,000 millones de dlares en prdidas materiales y la muerte de 15,000 personas, lo que posibilit en 1990 el retorno de la derecha capitalista al poder por va electoral.

Algo similar le est sucediendo hoy a Venezuela, asediada en forma brutal por el imperio a travs de todos los medios inimaginables, no descartndose la posibilidad de una intervencin militar, quiz no directa, pero s a travs de un ejrcito mercenario copiado de la Contra nicaragense. Aqu la situacin se complejiza, porque no solo est el mal ejemplo de un pas latinoamericano que quiere levantar la voz en forma soberana, sino que Venezuela cuenta con las mayores reservas de petrleo del mundo, lo que posibilita su explotacin y comercializacin por varias dcadas, quiz hasta fines del presente siglo. Ello, para la voracidad de la clase dominante estadounidense, sera un salvoconducto para evitar su cada econmica, puesto que dicha reserva, de agencirsela, se comercializara solo en dlares, con lo que las nuevas monedas que entraron a tallar en el plano internacional (el yuan chino, el rublo ruso, las cestas combinadas), perderan vitalidad ante un petrleo dolarizado, elemento bsico para las sociedades actuales, cada vez ms industrializadas.

Por qu ese encono de la gran potencia americana contra la Revolucin Bolivariana? Simplemente porque esas reservas (305,000 millones de barriles de crudo de la Franja del Ro Orinoco), ahora manejadas por el Estado venezolano, puestas en manos de las petroleras estadounidenses (Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, Conoco-Phillips, Amoco, etc.) le devolveran la dinmica perdida al imperio. Pero la presencia rusa y china en Venezuela desespera a Washington. De ah esta fenomenal avanzada contra todo elemento que le haga sombra, que contradiga su hegemona continental. Por eso, con el mayor descaro y cinismo, las actuales autoridades norteamericanas protestan por la injerencia rusa en el pas petrolero. Justamente Estados Unidos, que dispone de 74 bases militares en territorio latinoamericano cuidando sus propios intereses. Los pjaros tirndole a la escopeta

Cuba no dispone de esos recursos naturales, pero sigue siendo un ejemplo de dignidad y soberana; de ah que, al igual que contra Venezuela y contra Nicaragua, ahora se redobla la agresin por parte del imperio. La Revolucin Socialista de Cuba es un mal mensaje para los pueblos vecinos. Por eso debe silenciarse.

III

En realidad, en Cuba el bloqueo comenz casi inmediatamente despus de producida la Revolucin, a partir de una orden ejecutiva del por entonces presidente John Kennedy, establecindose la prohibicin de comerciar con la isla, la interdiccin para barcos estadounidenses de llegar a puertos cubanos, la proscripcin de realizar transacciones financieras con el gobierno de La Habana, todo lo cual fue endurecindose paulatinamente. De todos modos, la agresin contra Cuba no solo no termin con el fin de la Guerra Fra en los aos 90 del siglo pasado sino que se increment luego de ello, incluso presentndose abiertamente como poltica de Estado de la Casa Blanca, establecindose los mecanismos necesarios para que ningn gobierno de Washington pudiera dar marcha atrs con esa lnea estratgica.

El bloqueo nunca termin, y las formas de tratar de contrarrestar la Revolucin fueron interminables. Al igual que est haciendo el imperio hoy con la Repblica Bolivariana de Venezuela, intent cuanta cosa se le pudo ocurrir para revertir el proceso iniciado. Invasiones armadas, ataques bacteriolgicos, sabotajes de los ms variados, intentos de magnicidio contra el lder Fidel Castro, guerra psicolgica, y un inmisericorde bloqueo econmico, sistematizado en su momento por dos instrumentos jurdicos: la Ley Torricelli (aprobada en buena medida con fines electorales por el entonces presidente George Bush padre para ganar el electorado anticubano de Florida, en 1992), y posteriormente por la llamada Ley Helms-Burton, en 1996, bajo la presidencia de James Carter.

Como dice Ricardo Alarcn en su prlogo al estudio de Frances Stonor La CIA y la Guerra Fra cultural: Las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996) proclamaron abiertamente sus propsitos de derrocar al rgimen revolucionario valindose tambin de la subversin interna con el empleo de grupos respaldados por Washington. Desde entonces encaramos dos proyectos Cuba: el que lleva a cabo clandestinamente la CIA desde 1959, y el que desde los noventa corre a cuenta del Departamento de Estado y la llamada Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID).

En 1996 es aprobada la Ley para la Libertad y la Solidaridad cubanas (Ley Libertad). La misma fue presentada por Jesse Helms, Presidente del Comit de Relaciones Exteriores del Senado, y Dan Burton, Presidente del Comit de Asuntos Hemisfricos de la Cmara de Representantes. Es hora de apretar los tornillos, dijo Helms. El ltimo clavo en el atad [de Fidel Castro], agreg Burton, al momento de presentar la iniciativa. La ley, ya aprobada, se conoci desde entonces como Ley Helms-Burton. Intenta sistematizar y codificar todos los intentos de agresin y bloqueo econmico del imperio contra Cuba, fijndola como poltica exterior oficial de Washington, inmodificable.

Contiene cuatro captulos: el primero de ellos, para fortalecer el bloqueo; el segundo establece un programa de restauracin del capitalismo; un tercero que permite enjuiciar a los inversionistas que inviertan en propiedades estadounidenses nacionalizadas durante la Revolucin (que nunca entr en vigencia); y un cuarto que niega visas a aquellas personas que trafiquen con propiedades reclamadas por Estados Unidos, impidindoles a ellos y a sus familiares ingresar en el pas del Norte al no otorgarles visas. Al mismo tiempo establece la figura de un presunto virrey, nombrado por Washington, que coordinara todas las acciones tendientes a restablecer el sistema capitalista en la isla, negndosele en la tarea toda participacin a cubanos que hayan formado parte de la Revolucin.

El bloqueo, de todos modos, no se levantara hasta tanto no se haga efectiva la devolucin de todas las propiedades de ciudadanos estadounidenses, o se estableciera una compensacin econmica, estimada por algunos clculos norteamericanos en aproximadamente 100,000 millones de dlares. Por lo pronto, la empresa petrolera de origen estadounidense Exxon-Mobil acaba de presentar una demanda en un tribunal federal de Estados Unidos contra Cuba-Petrleo CUPET, propiedad del Estado cubano, y la empresa CIMEX S.A. encargada de manejar las remesas, por una refinera, gasolineras y otros activos incautados en 1960, pidiendo un reclamo de alrededor de 70 millones de dlares.

Como puede apreciarse, la iniciativa de hacer entrar en vigencia ese captulo de la Ley Helms-Burton (el Ttulo III) busca eternizar el bloqueo hasta lograrse el fin buscado desde siempre por la clase dirigente estadounidense y su administracin en la casa de gobierno: terminar con la experiencia socialista en Cuba. Distinto a lo que sucede en Venezuela, donde s hay recursos naturales imprescindibles para la economa estadounidense, en Cuba se trata de un mensaje poltico: cualquiera que se intente ir de la gida de Washington lo pagar caro. La injerencia es desvergonzada, absoluta; para pattica evidencia, adems de la ley en su conjunto, la Seccin 115 donde se establecen lcitas las acciones de inteligencia contra Cuba, para cumplir los propsitos del bloqueo.

Como Estados Unidos comienza a ver que Rusia y China estn sentando sus reales en estas tierras, en su zona natural de influencia, reacciona airado. Y reacciona de la peor manera posible: mostrando descaradamente de lo que es capaz para no perder su american way of live hoy en declive. Si para ello debe apelar a sus ms denigrantes argucias, incluida la muerte de venezolanos, nicaragenses o cubanos, ello no parece importarle. Se sigue sintiendo el amo absoluto, dominador exclusivo del planeta, y con un presunto destino manifiesto que le confiere esa desvergonzada prepotencia.

IV

El 16 de enero pasado el Departamento de Estado de Estados Unidos anunci que suspendera la aplicacin del Ttulo III de la Ley Helms-Burton solo por 45 das, y no por seis meses como era norma de todas las administraciones desde que se aprob la ley en 1996. Dicha suspensin, que se vena realizando sistemticamente por todos los presidentes (reconociendo as tcitamente que dicho apartado constituye una monstruosidad jurdica del derecho internacional, absolutamente violatorio de la soberana nacional de cualquier Estado, pues establece una demencial extraterritorialidad de una ley nacional) fue ahora modificada, segn declara Washington para realizar una cuidadosa revisin a la luz de los intereses nacionales de Estados Unidos y los esfuerzos por acelerar una transicin hacia la democracia en Cuba, e incluir elementos tales como la brutal opresin del rgimen contra los derechos humanos y las libertades fundamentales y su inexcusable apoyo a los regmenes cada vez ms autoritarios y corruptos de Venezuela y Nicaragua.

Con la entrada en vigencia de ese apartado de la Ley a partir del pasado 2 de mayo, el gobierno de Estados Unidos no busca la proteccin de antiguos propietarios norteamericanos sino que es una maniobra ms para asfixiar y poner de rodillas la Revolucin. En realidad es parte de un diablico plan pensado por la actual dirigencia de la Casa Blanca, ultra reaccionaria y visceralmente anticomunista (Donald Trump, Mike Pompeo, John Bolton, Mike Pence, Elliot Abrams, Marco Rubio), tendiente a desarticular cualquier intento de soberana nacional en la regin, y ratificar a fuego la tristemente clebre Doctrina Monroe: Amrica para nosotros; China y Rusia fuera de aqu!

De aplicarse enteramente el Ttulo III de este instrumento jurdico, todo cubano perdera inmediatamente cualquier certeza jurdica respecto a cosas mnimas y elementales, como la casa donde vive, la comunidad donde est su vivienda, la escuela a la que concurren sus hijos, el sitio donde est emplazado el centro de salud al que asiste, el terreno donde cultiva, su centro de trabajo. Evidentemente, es una medida perversa para intentar asfixiar a todo un pueblo, porque cualquier persona podra ser objeto de una reclamacin. Ello tiene efectos econmicos, y ms an: polticos y psicolgicos. En otros trminos: busca desesperar. Es una repugnante forma de ejercer presin. Qu hara el lector, por ejemplo, si ahora se entera que una empresa norteamericana viene a reclamarle su casa como propia y le pide una cuantiosa indemnizacin en dlares? Es demencialmente perverso.

Quien hurgue un poco en el pasado explica acertadamente Rosa Miriam Elizalde comprobar que cuando triunf la Revolucin, el gobierno caribeo lleg a acuerdos de compensacin con Reino Unido, Canad, Espaa y otros pases, salvo con Estados Unidos, porque se neg a cualquier entendimiento mientras, en secreto, planificaba la invasin por Playa Girn en 1961.

De hecho, la Ley Helms-Burton no tiene valor en territorio cubano porque es una ley extranjera, vlida solamente en Estados Unidos. Un Estado soberano no puede aplicar una ley externa a su territorio; eso va diametralmente en contra del derecho internacional. Pero para la prepotencia estadounidense, por lo que se ve, eso no importa. La ley persigue varios propsitos. En primer lugar, internacionalizar el bloqueo econmico, tratar de que la comunidad internacional, lejos de repudiar el bloqueo econmico como hace ao tras ao, se incorpore al sistema de sanciones contra Cuba, analiza Fernndez de Cossio. Del mismo modo, busca disuadir, inhibir la posibilidad de que capital extranjero llegara a Cuba en la modalidad de inversin extranjera.

Es evidente que la clase dirigente de Estados Unidos comprendi a cabalidad el peligro que comienza a correr: su hegemona absoluta e indiscutible de dcadas atrs est en entredicho. Su gran poder econmico de antao, por la misma razn de un consumo despilfarrador voraz, incontenible, se ha perdido. Consume ms de lo que produce, y eso no es sano; por el contrario, es una enfermedad terminal que nunca puede acabar bien. Ahora debe mucho ms de lo que tiene, y eso debe pagarse. Y las armas, la pura fuerza bruta, ya no es garanta total de triunfo. El renacer de Rusia como hiperpotencia militar, demostrada en Siria donde impidi el triunfo de las fuerzas estadounidenses con tecnologa que est unos cinco aos por delante del desarrollo norteamericano, enfurece. Y el crecimiento espectacular de China como nuevo centro econmico del mundo la pone muy nerviosa. El nuevo siglo americano para el siglo XXI que pedan los Documentos de Santa Fe est puesto en entredicho. Los pueblos estn reaccionando y hay nuevos actores principales en la arena internacional.

La actual profundizacin de la agresin contra Cuba es un acto inmoral, absolutamente reido con el derecho internacional y las normas mnimas de convivencia civilizada. De esa manera, Estados Unidos echa al traste toda la construccin civilizada que implican las normas mundiales de sana y pacfica convivencia, el derecho internacional y los esfuerzos concentrados en la Organizacin de Naciones Unidas. Pero ello parece no importarle.

Esa clase dominante de Estados Unidos, al ver perder su supremaca y al comenzar a notar sntomas de deterioro, est reaccionando de forma desesperada. Ah est el peligro, porque agobiada como se empieza a sentir, puede apelar a las salidas ms inimaginables en contra de los pueblos, solo para preservar sus privilegios. Nunca hay que olvidar, de todos modos, que jugar con fuego puede quemar. La eventualidad de una nueva guerra mundial es escalofriante, porque las posibilidades de destruccin total de la especie humana con los armamentos que se cuenta hoy da estn a la vuelta de la esquina. En tal sentido, es una responsabilidad tica de todos los habitantes del planeta condenar estas demenciales medidas injerencistas como la entrada en vigencia plena de la Ley Helms-Burton. Nunca ms oportunas que ahora las palabras plsticamente representadas en una fabulosa obra pictrica de Francisco de Goya: el sueo de la razn produce monstruos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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