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Consideraciones sobre el coche elctrico y la infraestructura necesaria

Pedro Prieto
15-15-15


Desde hace algn tiempo, hay un enorme revuelo en torno a la urgente necesidad de cambiar la matriz de la movilidad humana, especialmente en lo relativo al transporte privado, mediante el vehculo de turismo o de pasajeros y no tanto en cuanto a otros tipos de movilidad, como la relativa al transporte pblico, la aviacin civil, el transporte de mercancas por carretera o por va martima. Tampoco est en cuestin, por el momento, el movimiento de cargas pesadas en la industria minera o en la de obras pblicas.

Sin embargo, el vehculo privado est sometido ltimamente a un verdadero cambio en el que se pretende pasar de la propulsin con motor de combustin interna (sea de disel o de gasolina o incluso de gas), por coches propulsados con motor o motores elctricos, que alimentan las bateras que llevan y que hay que cargar de la red elctrica.

Esto ha provocado en todos los pases del mundo y tambin en Espaa un tremendo movimiento de ajuste, en preparacin para lo que alguien no se sabe bien cmo ha decidido que se tiene que dar en pocos aos.

Las razones, los argumentos o las excusas segn se quiera ver son mltiples. La ms comn, es que ciertamente, los combustibles fsiles estn provocando el cambio climtico y se necesita un cambio rpido que evite que el planeta se siga sobrecalentando. En este sentido, sustituir los coches de combustin interna, de los que hay ya 1.200 millones de unidades circulando por el mundo, por coches elctricos, supondra un cierto alivio, aunque veremos ms adelante que este sera muy relativo.

De ah, se argumenta que las grandes urbes del mundo empiezan a ser irrespirables. Considerando que hace pocos aos la poblacin mundial de 7.700 millones que vive en ciudades ya sobrepasa a la que vive en el campo, la cuestin no es balad. Y proliferan los estudios que llegan a cuantificar con precisin abrumadora los cientos de miles o millones de muertes prematuras que esa contaminacin urbana est creando en las ciudades.

Este argumento desva o diluye en parte la idea de que la contaminacin es un problema planetario, no urbano. Pero es evidente que la concentracin humana y de actividad de todo tipo en las urbes hace que en esos puntos el grado de contaminantes en el aire sea muy superior al promedio.

La existencia del coche elctrico no es novedosa. A principios del siglo XX y antes de que el fordismo hubiese mecanizado sus cadenas de produccin y popularizado el coche privado de combustin interna, ya existan vehculos elctricos que funcionaban relativamente bien, con bateras de ferro-nquel o de cido plomo con autonomas ya cercanas a los 100 km.

Sin embargo, el coche de combustin interna termin ganando un indiscutible terreno, por capacidad, autonoma, versatilidad y mucha mayor ubicuidad de suministro (la lata de gasolina y el surtidor), cuando la red elctrica era pauprrima, tena muy poco alcance y nula capacidad para recargar bateras en cualquier lugar.

Pasamos por algn intento triste de recuperar el coche elctrico, a raz de la crisis del petrleo de los aos 70, que oblig a los estadounidenses a hacer colas en las gasolineras por primera vez en su historia, algo inaudito y muy frustrante para ellos. A raz de una ley californiana que intentaba fomentar el uso elctrico, surgieron modelos elctricos de Chevrolet, Ford o General Motors con autonomas de 100 a 160 km, que en principio, tuvieron buena acogida, pero finalmente los fabricantes decidieron retirarlos del mercado entre finales del siglo XX y los dos o tres primeros aos de este siglo. En 2006, un nostlgico documental titulado Quin mat al coche elctrico? culpaba a oscuros y potentes intereses de no haber seguido con este tipo de vehculos.

El propio autor de este documental, Chris Paine, comenz a preparar en 2008 un nuevo documental, presentado en 2011 con el ttulo de La venganza del coche elctrico . Que empezase a trabajar en este filme el ao en que el petrleo volvi a dar otro susto en los mercados mundiales, ponindose a 148 dlares el barril, y en el que el mundo se sumi en una recesin global que afect de forma importante a Espaa, entre otros muchos pases, no es seguramente una casualidad, pero este hecho pas bsicamente inadvertido.

Precisamente por esas fechas, el peculiar empresario estadounidense Elon Musk ya estaba maquinando la fabricacin en serie de un nuevo modelo de coche elctrico de alta gama y supuestas altas prestaciones, para lo cual se haba dotado ya de bastantes patentes. Y se lanz a la produccin de vehculos como el Tesla Roadster y los que luego siguieron como el Tesla X o el Tesla 3. Ya en esta poca, se haba popularizado el uso de las bateras que mayor densidad energtica tienen en el mercado por peso y volumen. Son las bateras de ion-litio.

Tesla y Elon Musk han pasado a tener prdidas considerables en sus actividades, a incumplir seriamente sus programas de entregas y a recibir las primeras quejas por la falta de cumplimiento de sus especificaciones y fallos varios en los coches de su produccin, a pesar de que la fe de sus inversores sigue bastante inamovible, tal ha sido el despertar de este nuevo fenmeno. Hasta el punto de que el 15 de enero de 2019, la empresa tena una capitalizacin burstil superior a la de Ford Motor Company, ya en 2017.

El xito de su empresa los primeros aos, al enfocarse en un sector de alto o muy alto poder adquisitivo y acompaado de una campaa de marketing magistral, bienvenida y apoyada desde el principio por una buena parte del mundo ecologista y el que empezaba a crecer de las energas llamadas renovables, forz primero a Chevrolet (Volt), Nissan (Leaf) y despus a prcticamente todos los grandes fabricantes de automviles a empezar a realizar primero tmidas y hoy ya enormes inversiones en I+D. Sus desarrollos fueron por diversos caminos; desde los que trataron de competir en el sector de alta gama, a los que pensaron que era mejor volcarse en el sector de coches de gama media.

En este camino, como siempre, los chinos han adquirido ventajas considerables, por sus bajos costes, su acaparamiento considerable de las explotaciones de tierras raras de las que extraer materiales escasos pero necesarios o imprescindibles para la produccin de estos vehculos a gran escala y tambin en la fabricacin de bateras, que hasta hace muy poco, estaba en manos de empresas japonesas como Panasonic o coreanas

Esta conjuncin de intereses diversos, que incluyen los movimientos sobre cambio climtico del IPCC culminados por el momento en los acuerdos de Pars, han propiciado que hasta los gobiernos de diferentes pases y partidos polticos siempre a caballo del inters electoral, se apunten a este nuevo carro y tambin se dediquen a promoverlo. Otra cosa muy diferente es que luego se cumplan, siquiera mnimamente, los compromisos adquiridos para reducir las emisiones de gases y otros efectos brutales sobre el medio de nuestra sociedad. Pero no cabe duda de que el coche elctrico se ha convertido en un ttem, que hay que promover para parecer ms limpio y ms respetuoso con el medio.

Resulta muy curioso, sin embargo, que por ningn lado aparezcan las crecientes dificultades de la industria petrolfera para seguir creciendo en oferta al ritmo de las ltimas dcadas y las crecientes dificultades para abastecer el mercado de combustible ms adecuado para el transporte pesado, como el disel, que, sobre todo en Europa, haba alcanzado cotas importantes de penetracin de vehculos movidos por este combustible ms energtico y pesado que la gasolina. Por ejemplo, en Espaa, haba ya ms coches disel que de gasolina, por su mayor autonoma y hasta hace poco, menor coste por litro.

Sin embargo, s se ha utilizado la legislacin para empezar a reorganizar el modelo de movilidad de este transporte privado, de los vehculos de turismo. Entre las medidas que se empezaron a tomar estn las de elevar la fiscalidad del disel a coches privados y la de legislar su prohibicin o severas limitaciones en accesos a grandes ciudades. En Alemania se desat una verdadera guerra contra el disel, acusando a Volkswagen (y despus a otros fabricantes) de engaar en las pruebas de emisiones y a penalizar severamente a tales empresas por su falta de seriedad. Resulta difcilmente creble, para un observador escptico como el que suscribe, que tantos pudieran engaar durante tanto tiempo de forma tan burda a tantos gobiernos e inspectores cuya misin es velar por el medio ambiente. Pero lo cierto es que el disel qued demonizado desde entonces, aunque curiosamente, slo para vehculos ligeros o de turismo o de pasajeros, nunca para furgonetas, camiones y dems maquinaria pesada que utiliza este combustible.

En Espaa esto es bien conocido. Pero en nuestro pas, adems, el nuevo Ministerio de la Transicin Ecolgica, dirigido por la ministra (ahora en funciones), Teresa Ribera, anunciaba a bombo y platillo a poco de llegar al gobierno, que por razones ecolgicas y medioambientales prohibira la fabricacin de todo tipo de vehculos de combustin interna (disel, gasolina e incluso hbridos que consumen gasolina aunque menos) hacia 2040 y hacia 2050, esperaba tener un parque 100% de vehculos privados elctricos en nuestro pas.

Este movimiento se ha hecho con desigual fortuna. Por un lado, ha sido generalmente aplaudido por organizaciones ecologistas y medioambientales. Por el otro, ha pillado a los fabricantes de automviles en Espaa, un pas de gran porte manufacturero (es el sexto productor mundial de vehculos, hasta ahora todos de combustin interna) con el paso cambiado, pues ninguna de sus fbricas, todas subsidiarias de multinacionales extranjeras, tena planes de producir seriamente vehculos elctricos (Renault haba dado pequeos y tmidos pasos y alguna otra marca tambin) y ahora se temen que estos cambios puedan afectar seriamente sus niveles de produccin, buena parte de la cual se destina a la exportacin y cuya actividad econmica directa e indirecta, representa aproximadamente un 10% del PIB nacional.

En este esquema de cosas, creo que lo mejor que se puede hacer es analizar la situacin intentando ofrecer datos contrastables y hacer una anlisis lo ms riguroso y desprovisto de las habituales declaraciones partidistas o interesadas sobre lo que puede representar el coche elctrico en Espaa y en el mundo; su viabilidad, sus ventajas y sus inconvenientes, sus lmites y su futuro, en suma.

Les dejamos con el documento titulado Consideraciones sobre el vehculo elctrico y una presentacin como resumen del mismo, para los que no tengan tiempo de leer el extenso documento.

Esperamos que haya debate sobre este crucial asunto y que sea sosegado y basado en datos contrastables y no en creencias no comprobadas sobre futuros desarrollos inciertos, mejoras ilimitadas de rendimientos y eficiencias.

Thomas Edison con un coche elctrico (1913). Fuente: Wikimedia Commons

Fuente: https://www.15-15-15.org/webzine/2019/04/19/consideraciones-sobre-el-coche-electrico-y-la-infraestructura-necesaria/



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