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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2019

Se esfuma la esperanza de paz en Ituango

Bibiana Ramrez
Agencia Prensa Rural

Grupos armados, desplazamientos, incumplimientos del Estado con el Acuerdo de paz y las contingencias en la construccin del proyecto Hidroituango, han hecho que los ituanguinos tengan un presente lleno de zozobra y un futuro incierto.


Foto portada: Barequeros del can del ro Cauca lamentan la desaparicin del ro. Imagen Bibiana Ramrez

 

Bienvenidos al ferri La tranquilidad, dice en voz alta un hombre bajo de estatura que lleva casco y chaleco azul. Es el encargado de dar la informacin a las personas que van al municipio de Ituango y que deben atravesar la represa para continuar el camino. Cuando menciona el nombre del ferri, una seora dice entre dientes que no siente tranquilidad sino miedo al pasar por ah. Y eso que no sabe que ese mismo da tuvieron que evacuar empleados de las casa de mquinas por nuevas filtraciones de agua en los muros de la central.

Ituango no est tranquilo y no solo por las contingencias en la construccin de la hidroelctrica, que ha dejado confinados a sus pobladores en varias ocasiones, sino por el conflicto armado que se recrudece, adems de la poca inversin del Estado. La implementacin del Acuerdo de Paz ha sido escasa pese a que all tienen un Espacio Territorial de Capacitacin y Reincorporacin (ETCR), donde un puado de exguerrilleros de las antiguas Farc trabajan para hacer trnsito a la legalidad.

El Plan Nacional Integral de Sustitucin Voluntaria (PNIS) est sin iniciar; hay retraso de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET); y sigue el incremento de grupos armados ilegales, adems de las disidencias de las Farc, que se han ido alimentando de excombatientes que salieron de los ETCR de Anor e Ituango. Estas situaciones han hecho que la poblacin viva en medio de la incertidumbre y algunos prefieran abandonar la regin.

Ituango es un corredor estratgico para la ilegalidad. En casi todas las veredas hay cultivos de hoja de coca para uso ilcito. Y desde hace varios meses diversos grupos armados se disputan el control territorial. Por ejemplo, hasta el 2014 la produccin y venta de pasta base de coca era regulada por las Farc, pero despus de su salida como grupo armado, ese control fue asumido por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc).

Cuando se inici el cese al fuego bilateral entre Farc y gobierno nacional, en junio de 2016, en Ituango fue un hecho simblico muy significativo que la Polica y el Ejrcito desmontaran las trincheras instaladas haca ms de diez aos en el parque principal. Este lugar fue blanco de hostigamientos constantes por parte del Frente 18. Un habitante del pueblo recordaba esos ataques y le pareca increble que en medio de los combates, algunos guerrilleros se suban a la torre de la iglesia y desde ah le dispararan a la Fuerza Pblica.

Regresan las armas

Cuando se pensaba que el Acuerdo de Paz firmado con las antiguas Farc el 24 de noviembre de 2016 en Bogot creara el escenario propicio para que las veredas ituanguinas, agobiadas histricamente por ese grupo insurgente, recobraran la tranquilidad, aparecieron grupos armados ilegales a copar las reas que dejaron los farianos en su camino a la legalidad.

El primer grupo del que se tenga referencia que se instal en Ituango fue una banda conocida como Pachelly, estructura que lleg del municipio de Bello, Antioquia, en 2016. La Defensora del Pueblo tuvo conocimiento de su entrada por el desplazamiento de diez familias en la vereda Pio X, que queda a 10 minutos de la cabecera municipal. En ese momento, denunciaron que ese grupo delincuencial controlaba el microtrfico. El grupo, segn fuentes consultadas, an permanece ah.

Das despus de que los excombatientes de las Farc se agruparan en la zona veredal de la vereda Santa Luca, en el 2017, las Agc pasaron por distintas zonas rurales anunciando que ellos seran quienes controlaran el territorio y que todos deban acatar sus normas.

Se sabe tambin a travs de las versiones de algunos pobladores que la guerrilla del Eln est incursionando en esta regin por los lmites con el municipio de Valdivia donde histricamente han hecho presencia y control en la margen oriental del ro Cauca, pero ahora lo estn cruzando y enfrentndose contra las Agc.

Por ahora el inters primordial de los grupos ilegales en esta regin no est centrado en la minera ni en el narcotrfico a gran escala. El microtrfico es su mayor fuente de financiacin, junto con las extorsiones a comerciantes, ganaderos, campesinos jornaleros y hasta contratistas del megaproyecto Hidroituango, que al parecer tambin tienen que pagar una cuota.

Obras que no resuelven el problema

Ante el panorama de violencia que vive Ituango, el Estado, a travs de la Agencia de Renovacin del Territorio (ART), establecida a finales de 2015 con el fin de crear alternativas de desarrollo econmico y supervisar las inversiones monetarias destinadas para el Acuerdo de Paz, lleg con obras de Pequea Infraestructura Comunitaria (PIC) a veredas de ms de siete horas de camino desde el casco urbano.

Estas PIC se hicieron con la intencin de lograr el acceso a las veredas nunca antes visitadas por el Estado y as ganar confianza para que durante los prximos diez aos las comunidades tengan la posibilidad de acercarse a una reforma rural integral planteada en el Acuerdo de Paz.

En Ituango se registran 19 obras entregadas a la comunidad, seis de ellas contratadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por un valor de $438 millones, las otras trece fueron hechas por la Unin Temporal Urab en Desarrollo a un costo de $771 millones. Quedan cinco obras en estructuracin, es decir, que estn en proceso de formulacin y estudio de diseos. Estas tienen asignado $477 millones y las har la Unin Temporal, segn datos entregados por la ART.

Antes y despus de la caseta en la vereda Agitas. Imgenes cortesa Asocomunal Ituango.

De las obras ya realizadas se cuentan siete mejoramientos de escuelas rurales, cinco de casetas comunales, cuatro de restaurantes escolares, un parque infantil y un camino veredal. En estructuracin se tiene mejoramiento y construccin de dos placas polideportivas y de camino rural, y la construccin de un tanque desarenador para el mejoramiento del acueducto del corregimiento de Santa Rita.

An as, varias de estas obras no han podido ser disfrutadas por las comunidades por los constantes enfrentamientos entre grupos armados ilegales y Fuerza Pblica. En la vereda Santa Luca la caseta comunal se mantiene sola; en la vereda Las Agitas, va Palmichal, es donde ms obras se han hecho, se nota el cambio, pero la gente se est yendo, afirma Lida Mira, residente de obras de la Asocomunal de Ituango.

La va Palmichal fue hecha por el proyecto Hidroituango para conectar el Norte de Antioquia con el Bajo Cauca. All mucha gente viva del barequeo en las riberas del ro Cauca, pero con la construccin de la represa se qued sin trabajo y emigr a otras veredas o municipios para buscar el sustento de sus familias. Los grupos armados ilegales tambin asedian esta nueva va.

En la vereda La Cinaga, a tres horas del corregimiento de Santa Rita (y a cinco horas del casco urbano) pidieron un camino carreteable como parte de las obras PIC pero nos dijeron que no se poda, que el presupuesto no estaba destinado para eso, afirma Aristides Jaramillo, presidente de la junta de accin comunal de La Cinaga. Aunque les socializaron esta iniciativa y por ello los campesinos pensaron en soluciones inmediatas a las necesidades de su vereda.

An no hay plan de sustitucin voluntaria

Diversos informes estatales indican que, en Antioquia, habra por lo menos 27 municipios con sembrados de hoja de coca para uso ilcito y slo en cuatro de ellos se inici el Plan Nacional Integral de Sustitucin Voluntaria (PNIS): Briceo, Anor, Cceres y Taraz. En municipios como Valdivia, Campamento e Ituango se firm un acuerdo colectivo, donde se comprometan a no sembrar ms hoja de coca e iniciar las inscripciones para el Plan.

En Ituango, los cultivadores de hoja de coca de 55 veredas firmaron el acuerdo colectivo en abril del 2018, pero luego el Ejrcito Nacional lleg a erradicar forzosamente sin respetar los acuerdos que ya muchos campesinos haban suscrito, an hoy siguen erradicando y nosotros no dejando, expresa Dorance Arango, representante de la Asociacin de Campesinos de Ituango (Ascit).


Montaas del corregimiento de Santa Rita. Imagen Bibiana Ramrez

Adems, en mayo del ao pasado se present la contingencia en la construccin del proyecto Hidroituango, que afect aguas arriba y aguas abajo a decenas de comunidades ribereas, lo que fren todo tipo de trabajo institucional, entre ellos el PNIS. Por tal motivo, a la fecha, no se ha firmado ningn acuerdo de sustitucin voluntaria individual, entre otras cosas, por la falta de documentacin requerida en el acuerdo. Arango asegura que muchos campesinos han entregado todo lo que les han pedido, pero luego piden otros papeles nuevos o se los devuelven.

En el 2013 este municipio tena 27 hectreas de hoja coca y para el 2017 se increment a 865 hectreas, segn el Observatorio de Drogas de Colombia, ocupando el cuarto lugar en la lista de los lugares donde ms se registran sembrados en Antioquia, despus de Taraz, Cceres y Valdivia.

El incumplimiento del gobierno nacional ocasion que los campesinos de Ituango se hayan movilizado masivamente en tres oportunidades, segn Arango, para exigir que se implemente el PNIS, porque no ha llegado a este territorio y por eso se ha incrementado la violencia. Nos queran meter el programa Antioquia libre de coca, no aceptamos porque lo que queremos es lo que se firm en la Habana.

La primera movilizacin se hizo en abril del 2018 donde unos 200 campesinos llegaron a la cabecera municipal de Ituango, despus de llevar ocho das de enfrentamientos con la Fuerza Pblica para frenar la erradicacin forzada en el corregimiento El Aro.

Hicieron presin bloqueando las vas y cerrando el comercio, por lo que fue necesaria una reunin con voceros de la administracin municipal, la Gobernacin de Antioquia, el gobierno nacional, las Farc y de comunidades. Se suscribieron acuerdos que no fueron cumplidos, y un mes despus volvieron a movilizarse.

En el en el Aro hay unas 700 familias que viven netamente del cultivo de coca y pueden haber unas 300 hectreas sembradas. Todos quisieron cambiar por otro proyecto y firmaron el acuerdo colectivo, pero vemos que hay engao, dice Marcos Surez, lder de la Ascit.

Protesta en Ituango en mayo de 2018. Imagen Bibiana Ramrez

 

La segunda movilizacin se hizo en el Nudo del Paramillo en mayo de 2018. Y la tercera fue en febrero de este ao en el corregimiento de Santa Rita, donde ms de mil campesinos, de 21 veredas, salieron a protestar por las continuas erradicaciones, adems de la presin de los grupos armados ilegales que impiden que los labriegos sustituyan voluntariamente.

La gente est saliendo

Los desplazamientos son constantes en Ituango. Las autoridades del resguardo indgena Jaidukam, del pueblo Embera Eybida, han denunciado la presencia de los grupos armados ilegales en su territorio. El Ejrcito tambin ha entrado, intimidando a la poblacin, preguntando por los actores ilegales y pernoctando hasta por veinte das dentro del resguardo.

El 28 de septiembre del ao pasado hubo enfrentamientos entre disidencias de las antiguas Farc y las Agc en la vereda El Cedral, lo que gener el desplazamiento de por lo menos 300 familias hacia las montaas para proteger sus vidas. Los gaitanistas amenazaron con tomarse la vereda y ejercer el control total, por lo que los pobladores temen que sean desplazados de manera definitiva. Cuentan all que un da antes de ese enfrentamiento, la comunidad avis a la Alcalda del riesgo que enfrentaban, pero no fueron atendidos.

Aristides Jaramillo relata que de La Cinaga tambin tuvieron que salir para preservar sus vidas: Hace un ao nos hicieron salir de la vereda, nos quedamos en el corregimiento Santa Rita durante veinte das porque haba enfrentamientos. Todos perdimos cultivos, animales y regresamos porque no tenamos para dnde irnos.

De acuerdo con Hctor Giraldo, concejal del municipio, en la vereda Santa Luca, donde est el ETCR, el Ejrcito siguen estigmatizando a la poblacin: Ya los medios, las instituciones y los malintencionados dicen que son zonas independientes, que aqu no hay sino guerrilla. Por el hecho de ser de estos caones nos investigan todo, hasta la comida, es como volver a tiempos pasados.

Adems, en la cabecera de Ituango, las Agc impusieron la prohibicin del uso de casco para conductores y pasajeros de motocicletas con el fin de identificar de manera ms fcil quin se mueve en el rea urbana del municipio. Ante ello, las autoridades locales no han tenido otra opcin que acatar de manera tcita esas normas.

Santa Luca entre montaas. Imagen Bibiana Ramrez

 

Una de las paradojas en este municipio es que la firma del Acuerdo de Paz se ha expresado en ms violencia. Ahora no se presentan masacres, como en el pasado, pero s asesinatos selectivos. El ao pasado se presentaron 60 homicidios, segn la Defensora del Pueblo. Adems, proliferan las amenazas de muerte contra lderes sociales, el alcalde Hernn lvarez, la presidenta del Concejo Mary Jaenis Castrilln, y contra varios profesores y rectores de instituciones educativas rurales y urbanas.

El asesinato de seis miembros del nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn (Farc) en Ituango tambin ha disparado las alarmas y la Defensora del Pueblo, a travs de su Sistema de Alertas Tempranas, ha hecho nfasis en que el Estado no ha brindado garantas a estas personas en proceso de reincorporacin, lo que podra ocasionar un mayor nmero de deserciones del ETCR y se vayan a nutrir las filas de grupos armados ilegales, que estn ofreciendo dinero para que se retiren y vuelvan a empuar las armas.

Efectos del desarrollo

Desde el 12 de mayo de 2018, cuando se dio la contingencia en las obras de Hidroituango, el municipio qued totalmente aislado y con una grave crisis humanitaria. La nica ruta de acceso es va fluvial por la represa y en ferri, razn por la cual la gente y los alimentos tienen que hacer doble transbordo para llegar hasta el casco urbano, lo que ha encarecido la vida cotidiana de los ituanguinos.

Ferri La tranquilidad. Imagen Bibiana Ramrez

Por varios meses, los campesinos no pudieron sacar sus productos a otras regiones del departamento y tuvieron que regalarlos; el transporte y comercio debieron parar, generando grandes prdidas econmicas. Adems, llegaron 130 personas desplazadas de las orillas del ro Cauca y se instalaron en el coliseo del municipio sin ser reconocidos como afectados por las obras que ejecuta Empresas Pblicas de Medelln (EPM).

Un ao duraron all. A mitad de mayo de este ao la Alcalda y EPM les dieron casas en arriendo por seis meses y dos mercados grandes. No sabemos qu va a pasar despus de seis meses, porque nos quedamos sin nada, hasta sin ro, relata Oscar Mazo, uno de los afectados.

Otros pobladores construyeron un refugio humanitario cerca de la represa, sin que hasta el momento les hayan ofrecido solucin alguna. Con la contingencia en Hidroituango, los enfrentamientos armados y la poca accin institucional a favor de las comunidades, la pobreza y la vulneracin de los derechos humanos aumentaron y con ello la incertidumbre de miles de habitantes que se enfrentan a un futuro incierto.

 

Este reportaje es el resultado del proyecto periodstico colaborativo Los nmeros del posconflicto, que pretende abrir los datos y sumar a la construccin de una agenda de seguimiento sobre los dineros para la paz en Colombia. Iniciativa de Consejo de Redaccin y VerdadAbierta.com en alianza con seis medios colombianos, entre ellos Agencia Prensa Rural



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