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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2019

10-N, otro da de la marmota contable

Pedro Ibarra y Ramn Zallo
Rebelin


La ensima convocatoria electoral, la del 10N, ha sido un mazazo para la mayor parte de la ciudadana que ve con decepcin, cabreo, hartazgo o resignacin que sus votos no se gestionan para alcanzar un gobierno para afrontar los graves problemas que nos atenazan desde hace un lustro (presupuestos inadaptados, reforma laboral, dficit pblico, transicin ecolgica, digitalizacin, libertades, Catalunya, reindustrializacin, pensiones, agenda vasca de transferencias) a los que hay que aadir el nuevo estancamiento econmico, los retos del Brexit, nuevo estatuto vasco. Ya los aplazaron Rajoy y el interino vocacional, Snchez, por lo que no tocaba que se contabilizaran de nuevo las cuotas de representacin y poder de los partidos.

Es un fracaso de la poltica, los polticos y, sobre todo, de la izquierda. No pueden echarle la culpa a los nacionalismos, que han sido coherentes dejndose pelos en la gatera antes que incurrir en el riesgo de una nueva involucin.

Responsabilidades

Personalizar la responsabilidad en que los dirigentes de la izquierda estatal se caen mutuamente mal no es una buena explicacin. Sin embargo la sicologa tiene algo que ver -aunque no sea la principal explicacin- en clave de narcisismo; mucho ms acentuado y enfermizo en Snchez que, como luchador nato, est ms cmodo en campaa electoral permanente, compitiendo y midindose ante el espejo que buscando complicidades (reconociendo al Otro) y gobernando para las mayoras. Ha sacrificado un pas a esa pulsin. Por su parte Iglesias ha tomado como cosa personal (humillacin) que no se valore a Unidas-Podemos y se le vete a l personalmente ofuscndole el juicio respecto a la oferta ministerial que le hicieron al final y a regaadientes.

Otra interpretacin parcial sera la del desconcierto cortoplacista. A falta de proyecto a largo plazo en un contexto de incertidumbres, el PSOE decide no aceptar por excesivas las exigencias de Podemos y ha jugado a ofertas y contraofertas a corto con el riesgo cierto de encabronarse mutuamente y quemarse, como ha ocurrido. Al fondo, es el PSOE quien como primera fuerza deba superar la dinmica de contrarios, de accin reaccin, y ha rechazado a Unidas- Podemos con un ya no hablo ms contigo despus de semanas sin mover pieza y tras descalificarle repetidamente. Ha sido su decisin poltica. Dcadas de experiencia democrtica desperdiciadas en una visin infantil de la poltica en polticos inmaduros.

Ms de fondo es una tercera interpretacin, de carcter estratgico. Cabe sospechar que el PSOE consideraba inevitable y deseable un nuevo proceso electoral. Porque no haba inters en compartir liderazgo ni poder con Podemos a quien se le peda ser nicamente muleta. Ha pretendido monopolizar la representacin de la izquierda, ser toda y la nica izquierda, deslegitimando a las otras izquierdas. Las idas y venidas en las negociaciones no eran de acercamiento sino de tctica para construir un discurso culpabilizador sobre el Otro.

Una cuarta interpretacin, y ms plausible, es que sin dirigirse directamente a forzar nuevas elecciones el PSOE de Snchez las preferan a tener que cogobernar con un Unidas Podemos con peso en un gobierno de coalicin. Y ello por doble motivo.

Por una parte, las clases dirigentes haban emitido seales inequvocas de que no lo queran. El presidente del Crculo de Empresarios John de Zulueta- lo sentenci con un Mejor elecciones que el efecto econmico devastador de Podemos en el Gobierno (ABC 18-9-19). Y no hay que olvidar que el PSOE, ms all de la marca formal, es ms un partido-sistema que un partido de izquierda real. Al fondo, el PSOE ha optado por salvar el rgimen del 78 del que es parte vertebral.

Por otra parte, el PSOE ha credo llegada la hora de volver al bipartidismo sin que, como siempre, tolere nada a su izquierda. Estima que unas nuevas elecciones le favoreceran siendo un nuevo desgaste para Unidas-Podemos que cargara con el sambenito de intransigente segn el relato socialista.

Errores de UP

Entindasenos bien, no repartimos culpas por igual. El PSOE tiene una culpa central, polticamente perversa por clculo partidista ajeno a toda tica tanto de la conviccin (fidelidad a los principios) como de la responsabilidad (tener en cuenta las consecuencias), como las diferenciaba Max Weber. Pero adems ha roto tambin con los valores democrticos al dar la espalda a las necesidades sociales (quiebra tica del servicio a la ciudadana) y al encargo electoral (abandono de la tica de representacin). Cuatro quiebras morales.

Lo de UP puede calificarse, en cambio, de error grave. No se entiende nada de la estrategia de Iglesias si pensaban hace nada que el PSOE es parte sustancial del rgimen del 78, con lo que compartir gobierno se hubiera saldado haciendo la poltica del PSOE incluso en los ministerios a cargo de UP. Lo razonable como algunos advertimos hace meses- hubiera sido pactar un programa progresista sin pertenencia al Gobierno, como en Portugal, y fiscalizar crticamente su ejecucin. Se hubieran combinado responsabilidad con garanta de cumplimiento y una funcin de contrapoder. Iglesias con sus cielos imaginarios se empe en lo contrario, con el resultado de nada, y una nueva boleta para seguir bajando en peso electoral y adems con la espada de Damocles de un Errejn al acecho, dividiendo an ms a la izquierda y aspirando a absorber voto y la hipottica abstencin de los desencantados con UP y PSOE all donde se presente.

Perspectivas

Es mucho suponer que se repitan resultados con ascensos porcentuales de PSOE y PP y descenso de UP y Cs porque tambin puede ocurrir que la abstencin cambie correlaciones o que las tres derechas sumen ms, arruinndose la posibilidad de un cambio histrico progresista que el PSOE tuvo al alcance de la mano y dej pasar por pnico y cobarda. Snchez confa ahora (siempre juega alegremente con fuego) en girar hacia el centro-centro y hacia el centralismo (blandiendo el 155 contra los nacionalismos que le salvaron la cara), buscando el dudoso comodn oportunista de Cs comprndose as un freno de mano para los compromisos en la agenda social y poltica. Lo real es que el PSOE, dilapidando el fcil encargo que tena, no asumi el reto del cambio y nos mete en la tesitura de riesgo de una involucin an ms profunda de la que supuso Rajoy con un PP-Cs-Vox o en una involucin con sordina: PSOE-Cs.

Tanto en la CA de Euskadi como en Catalunya las fuerzas nacionalistas y soberanistas pueden mejorar resultados porcentuales a aadir los efectos de la sentencia del Procs en octubre con la menor probabilidad de que le afecte la abstencin al catalanismo- mientras que difcilmente favorecern al PSE y al PSC el plus Snchez de las anteriores elecciones (abril 2019) ni a Elkarrekin Podemos la gestin reciente de Iglesias. Ms equipado con lneas de futuro ir el PSN.

Pero ms all de la contabilidad electoral, entramos en fase de estancamiento econmico y de riesgo de gobierno invernal en temas sociales y en las cuestiones catalana (dilogos sobre los enjuiciados y sobre un nuevo estatus) y vasca (transferencias y nuevo estatuto). Prepararse para ello exigir acuerdos entre quienes se siten en el lado progresista y primaveral de la historia. A ver si despierta de una vez la puetera marmota!  

Pedro Ibarra y Ramn Zallo son profesores en la UPV- EHU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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