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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2019

Amrica Latina contina bajo ataque
La nueva embestida del "Imperialismo Cultural", Venezuela en la mira

Gloria Teresita Almaguer Gonzlez
Rebelin

Contra el Imperialismo Cultural las enseanzas de Bolvar, Mart, Fidel y Chvez: La Batalla de Ideas


Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la Amrica de miseria en nombre de la libertad. Simn Bolvari

Ya estoy todos los das en peligro de dar mi vida por mi pas, y por mi deber (), de impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza ms, sobre nuestras tierras de Amrica. Cuanto hice hasta hoy, y har, es para eso. Jos Marti)i

Batalla de ideas no significa solo principios, teora, conocimientos, cultura, argumentos, rplica y contrarrplica, destruir mentiras y sembrar verdades; significa hechos y realizaciones concretas. Fidel Castroiii


En las postrimeras del Siglo XX, e inicios del XXI, Amrica Latina, reconocida por Jos Mart, como Nuestra Amrica mestizaiv, la que, a decir del reconocido intelectual cubano, Roberto Fernndez Retamar, incluye no slo pueblos de relativa filiacin latina, sino tambin otros, como los de las Antillas de lengua inglesa u holandesa, () y, por supuesto, los grandes enclaves indgenasv, comenz a protagonizar un importante perodo de renovacin poltico-ideolgica, que promovi la ocurrencia de grandes transformaciones en favor de los sectores ms desposedos de las diferentes sociedades en las que se desarrollaba el movimiento. Ciclo, que fue resultado, en gran medida, de la emergencia de lderes y gobiernos progresistas, nacionalistas, y en determinado casos, de un marcado carcter antiimperialista y revolucionario, que apuntaban hacia un nuevo mapa geopoltico de la regin, en aquel momento, en construccin.

Proceso liderado, por dos importantes figuras, el Comandante en Jefe de la Revolucin Cubana, Fidel Castro Ruz, y el entonces Presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chvez Fras; quienes, con verbo encendido, e impetuosa praxis poltica, lograron nuclear a su alrededor a otras emblemticas figuras de la regin, conformndose con ello, lo que, en no pocos espacios, fue reconocido como el inicio de la segunda independenciavi de sta, Nuestra Amricavii. Se crearon as, iniciativas tan trascendentes, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos, CELAC; la Alianza Bolivariana de las Amricas-Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP; y Petrocaribe, entre otras.

Se trat de lo que el destacado filsofo argentino, Enrique Dussel, denominara, una cierta primavera poltica, la que segn l, comenz con el nacimiento de muchos nuevos movimientos sociales como las Madres de Plaza de Mayo o los piqueteros, los sinTierra, los cocaleros, las movilizaciones indgenas de Ecuador, Bolivia, Guatemala, y tantos otros-, reunidos en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, y desde la inesperada eleccin de Nstor Kirchner, de Tabar Vzquez, de Luiz Incio Lula da Silva, de Hugo Chvez, de Evo Morales, y de la perenne y proverbial figura de () Fidel Castro (), entre los que no hay que olvidar la figura simblica del subcomandante Marcos, entre tantos otros signos de esperanzaviii.

Un proceso, que desde se inicios, recibi una brutal embestida, tanto por parte de las fuerzas oligrquicas internas, de cada uno de los pases en los que tena lugar la ola trasformadora, como de grupos transnacionales de poder poltico, econmico o comunicacional, al mando todos, de los Imperialismos mundiales, con el estadounidense al frenteix. Ofensiva que, sin embargo, con ciertos matices solo que no demasiados novedosos-, se diferenci de las conocidas intervenciones militares y golpes de Estados promovidos por EE.UU. a lo largo de su historia en muchas ocasiones, acompaado por sus aclitos-, no solo en las regiones latinoamericanas y caribeas, sino a escala global, lo que, para el primer caso, ha sido calificado por el propio Fernndez Retamar, como el captulo, nunca cerrado, de su poltica de las caoneras y del Gran Garrotex. Poltica que, respondiendo a la esencia, profundamente expansionista e imperial de esa nacin nortea, ha conseguido plagar a Amrica Latina y al Caribe junto a una gran parte de la humanidad-, de incalificables crmenes y miserias como lo pronosticara Simn Bolvar-, lesivos a los tan mencionados, y mayoritariamente, vulnerados Derechos Humanos y Derecho Internacional, a nombre de los cuales acta, con inusual hipocresa.

As, a las puertas de lo que se ha dado en llamar, la IV Revolucin Cientfico-Tcnica e Industrial, o Revolucin 4.0, diversos pases de Nuestra Amrica, enfrentan hoy una inmoral y cruenta ofensiva, con un propsito que, sin embargo, no ha cambiado en siglos, la destruccin de todo lo que, en mayor o menor grado, pueda entorpecer las voraces pretensiones de saqueo con las que, inefablemente, son mirados estos pueblos, desde ese Norte, revuelto y brutal, que los despreciaxi. Un escenario, en el que, si bien, las maquinaciones se mantienen inclumes, los mtodos e instrumentos para lograrlos, intentan, intilmente, su medra. Cules son los hitos de esta histrica poltica de injerencia y agresiones que ha mantenido EE.UU. muchas veces, acompaado por su comparsa imperial-, con los pueblos latinoamericanos y caribeos? Cmo se manifiesta la reciente escalada que enfrentan hoy estas naciones, por parte de estos Imperialismos, bajo el liderazgo de Estados Unidos de Amrica? Qu nuevos matices incorpora? Qu tan novedoso resulta este propsito?Cmo entender el retroceso poltico, econmico, ideolgico y social, en general, que ha significado el triunfo electoral, de gobiernos conservadores, ultraderechistas y neoliberales en pases en los que, como Argentina y Brasil, se haban desarrollado propuestas progresistas y reivindicadoras? Pudieran ser interpretados estos procesos, como expresin de ciertos consenso y hegemona, alcanzados por estas clases en el poder, a partir de la reconocida visin marxista de los propios Marx y Engelsxii, de Leninxiii, y de Gramsci de dichas categoras?

Por otra parte, ms all de que dicha escalada de agresiones, se visibiliza a travs de diferentes manifestaciones de lo que, eufemsticamente, se ha dado en llamar, la Guerra de IV Generacinxiv, primero, y No Convencionalxv, despus -conceptos ambos, frutos del pensamiento estratgico belicista del pensamiento imperialista de EE.UU.-, en una mirada a contracorriente, sta puede ser identificada, adems, como una nueva acometida del Imperialismo Cultural. Expresin, que tuvo un primer acercamiento, en la produccin cientfica del reconocido intelectual estadunidense de tendencia marxista, Herbert Schiller; precursor tambin, de la disciplina, Economa Poltica de la Comunicacin. As, para este autor, se tratara de, El conjunto de procesos por los que una sociedad, es introducida en el seno del sistema moderno mundial, y la manera en que su capa dirigente, es llevada, por la fascinacin, la presin, la fuerza o la corrupcin, a moldear las instituciones sociales, para que correspondan con los valores y las estructuras del centro dominante, del sistema o para hacerse su propio promotorxvi.

Un concepto, que partiendo de ese presupuesto terico, por facilidad analtica -y de manera absolutamente provisional-, en una primera aproximacin, en estas reflexiones, pudiera ser comprendido, como La concentracin transnacionalizada de los flujos informativos, y su movimiento, en sentido unidireccional, del Norte al Sur geopolticos, es decir, desde los grupos de poder de los pases imperialistas, industrializados y altamente desarrollados, liderados por EE.UU., hasta el resto del mundo circundante, y en especial, hasta las naciones empobrecidas y marginadas, producto del vergonzante y perpetuado saqueo del que han sido vctimas involuntarias. Flujos informativos, dirigidos a la transmisin de mensajes estandarizados, ajenos a las culturas, tradiciones y valores de estos pueblos, notoriamente frvolos, anodinos, banales, a travs de los cuales, mayoritariamente , se disea, construye y logra imponer, la muy controvertida cultura de masasxvii, la pseudo cultura del kitschxviii. Mensajes adems, totalmente apolticos y desideologizados, o lo que es lo mismo, intensamente manipulados en funcin de los intereses de enajenacin social, depredacin y exterminio masivo de dichos grupos de poder.

As, lo explicaron en 1972, Ariel Doffman y Armand Mattelart, en su clebre trabajo, Para Leer al Pato Donald, segn el cual, Nuestros pases se caracterizan justamente por ser exportadores de materias primas e importadores de factores superestructurales; por el monocultivo y el plurifacetismo urbano. Mandamos cobre, nos llegan mquinas para sacar cobre, y claro, Coca-Cola. Detrs de la Coca-Cola, est toda una estructura de aspiraciones, pautas de comportamiento; por lo tanto, un tipo de sociedad presente y futura, y una interpretacin del pretrito. Al importar el producto que se concibe, se envasa, se etiqueta -y cuyos beneficios econmicos retornan al Toxix; se importan tambin las formas culturales de esta sociedad, pero nunca su contenido, vale decir, los factores que permitieran su crecimiento industrial. Est histricamente comprobado que los pases dependientes han sido mantenidos en esta condicin, por la divisin internacional del trabajo que los condena a coartar todo desarrollo que pudiera darle independencia econmicaxx.

Un sistema concentrado transnacional de comunicacin e informacin, que teniendo su gnesis y primer punto de inflexin, en los albores del siglo XX, constituye premisa insoslayable para la pretendida invasin imperial, econmica, pero tambin y muy especialmente- ideolgica, poltica, y cultural, asumiendo lo cultural -tambin, en una primera aproximacin-, a partir del concepto refrendado por la Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, para la que, se trata delconjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social, y que abarca, adems de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creenciasxxi. En consecuencia, una no tan novedosa- forma de manifestacin de la teora y praxis del Imperialismo, para el logro de su propsito trascendente: alcanzar, consolidar y fortificar, un nico modelo de sistema social y pensamiento, solo que, discriminatorio, injusto, y transgresor, para la mayor parte de la humanidad.

Un propsito que debe ser detenido, tal y como expresara el ministro de Relaciones Exteriores de la Repblica de Cuba, Bruno Rodrguez Parrilla, en su memorable discurso ante el 74 Debate General de la Asamblea General de la Organizacin de las Naciones Unidas, segn el cual , D ebemos impedir que se imponga un modelo cultural nico, totalitario y avasallador que destroce las culturas nacionales, las identidades, la historia, la memoria, los smbolos, la individualidad, y que silencie los problemas estructurales del capitalismo que provoca una desigualdad lacerante que aumenta sin cesarxxii; hoy en el contexto, adems del llamado capitalismo cognitivo que ofrece lo mismo. El capital digital corona las cadenas de valor mundiales, concentra la propiedad de los datos digitales, explota la identidad, la informacin y el conocimiento y amenaza la libertad y democracia ya menguadas analgicamentexxiii.

Pero, cmo interpretar este proceso desde las perspectivas, de las teoras del Imperialismo, la Comunicacin, las Relaciones Internacionales y la Sociologa, especficamente de la Sociologa de la Comunicacin, siempre, tomando en consideracin, el acento cultural y los esquemas, Norte-Sur y Sur-Sur?Cul es la lectura integral, acerca de la brutal, y prcticamente indita agresin que enfrenta hoy la Repblica Bolivariana de Venezuela por parte del ilegtimo circo comandado por el pretendido Hegemn global? Podra considerarse que esta respuesta, as como la que mantiene el pueblo cubano por ms de sesenta aos, constituyen a su vez, una manifestacin de la teora de la contrahegemona formulada por Gramsci, como genuino idelogo, creativamente enriquecedor de la doctrina marxista-leninista? Es viable la sistematizacin de ambas experiencias? Podra considerase adems, dicha sistematizacin, como un determinado aporte, a la ya iniciada tarea, de construir una renovada Teora de las Relaciones Internacionales? Una Teora con apego a Derecho, dirigida a una verdadera y efectiva democratizacin de estas Relaciones; basadas en el multilateralismo, la solidaridad, la colaboracin fraterna y la compartimentacin; con absoluto respeto a la autodeterminacin y soberana de los pueblos, para decidir su camino hacia el desarrollo, en el ejercicio de una autntica democracia de paz; y finalmente, sobre qu pilares se sostiene, la admirable resistencia, creatividad, y victorias alcanzadas por ambos pueblo ante estas agresiones?

En esencia, son stas, cuestiones cardinales que podramos preguntarnos, e intentar responder mayoritariamente, quienes -desde un compromiso con la justicia social, la equidad, la solidaridad fraterna, la complementariedad y la paz-, tenemos hoy, la enorme responsabilidad de luchar con las armas que poseemos; en el caso especfico de la intelectualidad progresista y revolucionaria, con las del pensamiento, tomando en consideracin, adems, el legado de nuestros ms ilustres prceres y lderes polticos; pinsese por ejemplo, en Simn Bolvar, quien, siguiendo la tesis de que la primera de todas las fuerzas es la opinin pblicaxxiv, lleg incluso a crear un peridico, el Correo del Orinocoxxv, llamado a fortalecer la lucha independentista que lideraba. Fue precisamente en la preparacin de este rotativo, que expresara una de sus ms trascendentales ideas al respecto, cuando solicitara a su amigo Fernando Pealver la mquina, que ms tarde, servira para editar el rgano , Sobre todo, mndeme usted, de un modo u otro, la imprenta, que es tan til como los pertrechosxxvi. De hecho, el propio Jos Domingo Daz, director de otro diario de la poca, la Gaceta de Caracas, y uno de sus ms enconados detractores, reconoca esta vocacin de El Libertador, cuando en 1829 declarara, Fue siempre la imprenta la primera arma de Simn Bolvar; de ella ha salido ese incendio que ha devorado a la Amrica y por ella se han comunicado al extranjero aquellos motivos...xxvii.

Para Jos Mart, De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, debemos de ganarla a pensamiento xxviii ; en consecuencia, Fidel Castro, su mejor discpulo, consider siempre a la Batalla de Ideas como una insoslayable estrategia de lucha. As, cuando aquejado de graves problemas de salud, comunic a su pueblo, que no aspirar ni aceptar - repito- no aspirar ni aceptar, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefexxix, expres que Deseo solo combatir como un soldado de las ideasxxx. Fue precisamente esta conviccin, la que le llev a compartir con el Comandante Hugo Chvez, el proyecto de creacin de un canal televisivo para el sur, y con los ojos del sur, TeleSur; acontecimiento ocurrido el 24 de julio de 2005, en ocasin de celebrar el 222 aniversario del natalicio de El Libertador, Simn Bolvar. Una idea que ya haba sido anunciada por el propio Chvez, en el discurso inaugural de la XII cumbre del G-15, que tuvo lugar en Venezuela el 27 de febrero de 2004, al declarar, que En el Sur somos vctimas del monopolio meditico del Norte que acta como un poderoso sistema encargado de difundir en nuestro pases y sembrar en la mente de nuestros ciudadanos, informaciones, valores y patrones de consumo que son esencialmente ajenos a nuestras realidades y que se han conformado como el ms formidable y efectivo instrumento de dominacin. Nunca es ms perfecta la dominacin que cuando logra hacer que los dominados piensen en los mismos trminos que los dominadores. Para enfrentar y comenzar a cambiar esta realidad, es que me atrevo a proponer la creacin de un canal de televisin que podra ser captado en todo el mundo con la informacin y las imgenes del Sur. Este sera el primer y fundamental escaln para romper el monopolio mediticoxxxi.

Un anlisis, en principio, que debera centrar el discurso narrativo, ms en los aspectos superestructurales de esta revitalizada ofensiva imperial, que en los de orden fctico por lo general, conveniente, y profusamente tratados por analistas e instituciones afines-; partiendo de los no tan- novedosos cauces por los que se despliega; vertientes en los que las industrias culturales desempean un papel primarioxxxii; en especial, los novsimos y muy poderosos medios de comunicacin e informacin, altamente concentrados en manos de redes de poder transnacional, poltico, econmico, financiero, militar, meditico, etc., ya mencionados, y a cuyos intereses, obviamente, responden. Una mirada entonces, que asumira esta embestida, como un intento de dominacin de espectro completo, entindase, como una visin integral que lo que proclama es que no se puede dominar algo o tener la supremaca si no se empieza desde la concienciaxxxiii. Una construccin de sentido, que en consecuencia, ha de incluir, no solo aspectos de ndole econmico, comercial, financiero o material, en sentido holstico, sino, substancialmente, los polticos, ideolgicos, simblicos y culturales; tomando en consideracin, que si bien, en funcin de alcanzar el espectro completo, dicha visin de dominacin, mantiene su naturaleza belicista, se tratara, en esencia, de un belicismo de nuevo tipo; en la medida, en que, si bien incorpora las armas y mtodos guerreristas convencionales, incluso con mucha fuerza; tiene su eje articulador en una escalada de agresiones ms sofisticadas -entindase ms retorcidas-, con el ya menciona manejo perverso de los medios de comunicacin e informacin.

Escalada, con pretensiones igual de lesivas, instrumentada mediante una ilcita manipulacin del aparato judicial con fines polticos, o lawfere -orquestado por dichos medios de comunicacin e informacin-; hoy dirigida, en primera instancia, a evitar el retorno del llamado progresismo que reverdeci en nuestra regin desde inicios del siglo. Una verdadera e inescrupulosa cruzada, que utiliza como emblema, la supuesta lucha contra la corrupcin protagonizada por estos gobiernos, ante la cual, se organiza como nica alternativa, la desaparicin y muerte poltica de los principales actores de estos movimientos; sin excluir los intentos de su destruccin o muerte fsica, siempre que se considere necesario por los grupos de poder local o global; prcticas de las cuales, tristemente, se visibilizan sensibles ejemplos. As, podran destacarse, el golpe de Estado parlamentario que acab con el Gobierno democrticamente electo de la ex presienta Dilma Roussef; el ilegtimo circo meditico y judicial, que llev a la crcel a un hombre probo, como el ex presidente Lula da Silva, frustrando su posible regreso a la ms alta investidura del poder ejecutivo; la reciente intentona frustrada de magnicidio contra el presiente Nicols Maduro Moro; o la triste e intempestiva enfermedad del Comandante Hugo Chvez, que llev a su extempornea muerte en condiciones altamente sospechosas de regicidio.

Se trata, en resumen, de agresiones, que incluyendo lo econmico, en funcin del desgaste paulatino de dichos actores, centran y fundamentan su estrategia ofensiva de destruccin, en el uso maximizado de tcnicas de manipulacin psicolgica y psicoterrorista, en la bsqueda de la deslegitimacin y prdida de credibilidad moral del pretendido enemigo, cuyo acoso se agudiza, de tal manera, que finalmente, se convierte en objetivo de las ya mencionadas acciones judiciales, activadas desde las lites de poder, y por consiguiente, totalmente, amorales e ilcitas. Enemigo, que se reitera, puede ser cualquier actor poltico: un Estado, pinsese en Cuba, Venezuela, Irn, Corea del Norte; un Partido, dgase el Partido de los Trabajadores, el PT de Brasil; o lideresas y lderes revolucionarios o simplemente progresistas, vanse los cercos jurdicos y situacin actual de los que son objetos varias ex presidentas y ex presidentes, sumando a los ya mencionados, Rafael Correa y Cristina Fernndez; el ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glass, y la activista social indgena Milagros Salas, ambos tambin injustamente presos; el ex canciller de Ecuador, Ricardo Patio, hoy en un exilio involuntario; entre otros muchos. No debe olvidarse del monopolio de los medios masivos de comunicacin con que ha contado Estados Unidos, deca Fidel, Y nuestros intelectuales se han reunido ms de una vez para discutir el gravsimo problema de la atroz invasin cultural que sufren los pueblos de Amrica Latina y del resto del mundo (), porque no est slo la mentira de orden poltico sino todo el veneno del punto de vista tico, toda la exaltacin de la violencia, del consumismo, etcteraxxxiv.

Agresiones, adems, para las cuales, los medios de informacin y comunicacin configuran los principales arsenales, soportes o instrumentos de transmisin y beligerancia; mientras que, propiamente la informacin, en sus mltiples variantes, configuran los misiles detonantes, a quienes les ha sido asignado el papel de perpetuar y fortalecer las asimetras y desequilibrios existentes entre las Naciones, impuestos por los diferentes grupos de poder, potenciados hoy, en el contexto de esta globalizacin neoliberal. Una embestida del Imperialismo cultural, dirigida hoy, con mucha fuerza, hacia la Repblica Bolivariana de Venezuela; unido al recrudecimiento de la escalada beligerante contra la Revolucin cubana, y todos los actores, polticos o sociales, que en cualquier medida, se opongan a la injerencia y al saqueo de sus pueblos. As, los elementos planteados, y otros, que sern aportados en prximos artculos, justifican estas reflexiones a los que se sumara otra importante tesis, que viene desde lo ms genuino del pensamiento de nuestros prceres, Bolvar, Hidalgo, Sucre, San Martn, y nuestro Hroe Nacional, Jos Mart, entre otros, y que pudiera ser resumida, en uno de los frtiles pensamientos de este ltimo, Es la hora de los hornos, en que no se ha de ver ms que la luz xxxv . Y es que, precisamente en esta hora, en que Nuestra Amrica , y Patria Grande, estn siendo amenazadas, por los voraces apetitos imperiales, y no solo de Estados Unidos, la intelectualidad patriota, revolucionaria, bolivariana, martiana, fidelista, guevariana y chavista, no puede menos que defenderla, y responder con su propio arsenal, porque, La Patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos xxxvi ; en consecuencia, Cuando la Patria fiera se conmueve, nadie debe dormir, so pena de honra xxxvii .

La Habana, 20 de octubre de 2019

Ao 61 de la Revolucin

Notas:

i Bolvar, Simn (1829). Carta al Coronel Patricio Campbell, fechada en Guayaquil, el 5 de agosto. Documento 2083. Recuperado de http://www.archivodellibertador.gob.ve

ii Mart, Jos (1895-1991). Carta a Manuel Mercado, 18 de mayo; en Obras Completas, tomo 4, La Habana, p.167. La Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Sociales.

iii Castro Ruz,Fidel (2000).Discurso pronunciado, en el acto central por el Aniversario 40 de la Unin de Jvenes Comunistas. Teatro "Carlos Marx", 4 de abril. Recuperado de http://www.fidelcastro.cu

iv Mart, Jos (1891-1991). Nuestra Amrica; ensayo publicado por el propio autor en la gaceta mexicana El Partido Liberal, el 30 de enero; en Obras Completas, tomo 6; pgina 15-23. La Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Sociales. La frase en s misma, corresponde al propi ttulo del ensayo.//Subrayado en cursiva es de esta autora.

v Fernndez Retamar, Roberto (1978). Nuestra Amrica y el Occidente; 19 de noviembre; pgina 6. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Centro de Estudios Latinoamericanos. Unin de Universidades de Amrica Latina. Mxico: Mxico, S. A. //Subrayado en cursiva es de esta autora.

vi El concepto de segunda independencia, se refiere tambin a la visin antiimperialista del propio Jos Mart, de acuerdo con el cual, Jams hubo en Amrica, de la independencia ac, asunto que requiera ms sensatez, ni obligue a ms vigilancia, ni pida examen ms claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles: y determinados a extender sus dominios en Amrica, hacen a las naciones americanas de menos poder. () De la tirana de Espaa supo salvarse la Amrica espaola; y ahora, despus de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la Amrica espaola la hora de declarar su segunda independencia; recogida en Congreso Internacional de Washington. Su historia, sus elementos y sus tendencias; Nueva York, 2 de noviembre Obras Completas, tomo 6; pgina 46. Opus Cit. //El subrayado en cursiva es de esta autora.

vii Mart, Jos (1891-1991). Opus Cit.

viii Dussel, E. (2006). 20 tesis de poltica; Centro de Cooperacin Regional para la Educacin de Adultos en Amrica Latina y el Caribe, 176 pgs.; pg. 7: Editorial Siglo XXI.

ix Vid: Comit de Santa Fe (2000). Documento Santa Fe IV: Latinoamrica hoy. // Vid , adems: Comit de Santa Fe (1980). Documento SANTA FE I: Las relaciones interamericanas: Escudo de la seguridad del nuevo mundo y espada de la proyeccin del poder global de Estados Unidos y Comit de Santa Fe (1988). Documento SANTA FE II: Una estrategia para Amrica Latina en la dcada de 1990. Los tres documentos, recuperados de http:// www.oocities.org

x Fernndez Retamar, R (2000). Calibn en esta hora de Nuestra Amrica, Obras. Todo Calibn, t. I, pp. 120-121. La Habana, Cuba: Editorial Letras Cubanas.

xi Mart, Jos (1895-1991).Opus Cit.; pgina 168.

xii Vid, entre otras obras de estos autores: Marx, Carlos y Engels, Federico (1848). Manifiesto del Partido Comunista; en Marxists Internet Archive; (1871-1973) Marx, Carlos. Carta a Friedrich Bolte, 23 de noviembre; en C. Marx & F. Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, URSS, Mosc, t. II; pgs. 5-13; 447; 448: Editorial Progreso; (1859-1973) Prlogo de laContribucin a la Crtica de la Economa Poltica; en Opus Cit. t. I, pgs.516-520; (1845-1973)Tesis sobre Feurbach; en Opus Cit. t. I, pgs. 7-10; (1859-1973) Engels, F. Contribucin a la Crtica de la Economa Poltica; en Opus Cit.; tomo I, pgs. 521-530.

xiii Vid, entre otros textos: Lenin, V.I. (2003).El Estado y la Revolucin; enMarxists Internet Archive; El Imperialismo, fase superior del capitalismo, (1916) ; publicado por Fundacin Federico Engels ; (1920-2011). La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo; Mxico, 2011: Editorial Centro de Estudios Socialistas Carlos Marx; (1902-1981). Qu hacer?; URSS, Mosc: Editorial Progreso.

xiv En 1989, fue publicado el ensayo El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generacin, donde aparece por vez primera, la teora acerca de una, entonces, futura Guerra de IV Generacin, formuladapor el analistaestadounidenseWilliam S. Lind, con cuatro coautores del Ejrcito y del Cuerpo de Infantera de Marina de esa Nacin. Se trata, en principio, de un supuesto mtodo novedoso, integral y eficazpara planificar y desarrollar un posible conflicto blico entre su propio pas y ciertos enemigos identificados por ste, esencialmente gobiernos y naciones; en la praxis, aplicable tambin a movimientos, grupos sociales, partidos, etc., que con cierta cuota de poder poltico, no comulguen con los designios imperiales y sus sempiternas maniobras de despojo. Vid : Lind, William S.; Nightengale, Keith; Schmitt, John F.; Sutton; Joseph W.; Wilso, Gary I. The Changing Face of War: Into the Fourth Generation; Oct 1989: Marine Corps Gazette. Pro QuestDirect Complete pg. 22-26. // Se trata adems de la ltima fase de la guerra en la era de la tecnologa informtica y de las comunicaciones globalizadas, las dcadas finales del siglo XX y el siglo XXI., citado de: Freytas, Manuel. Guerra de Cuarta Generacin: cuidado, su cerebro est siendo bombardeado Parte I y Operaciones psicolgicas: Su mente est siendo controlada por expertos. Parte II, 21 y 31 de marzo de 2006, respectivamente. Recuperado de https://www. iarnoticias.com. // Dos aos ms tarde, en 1991, Martn Van Creveld, profesor hebreo, en su obra La Transformacin de la Guerra realiz significativos aportes a esta doctrina, hoy subscrita y en ejercicio por las fuerzas armadas estadounidenses en sus actos de conquistas neocoloniales, concebida esta ltima expresin en su sentido ms amplio. Vid: Van Creveld, Martin. La transformacin de la guerra. Libro de Edicin Argentina, Buenos Aires, 2007. // Vid, adems: Aznar Fernndez-Montesinos, Federico. Las Generaciones de Guerras. Guerras de Primera Generacin I; 25 noviembre. Documento de Anlisis 54/2015; Aznar Fernndez-Montesinos, Federico y Gonzlez Martn (2015).Las Generaciones de Guerras. Guerras de Segunda y Tercera Generacin II y III; 30 diciembre de. Documento de Anlisis 59/2015. Ambos textos pueden encontrarse, en el sitio WEB del Instituto Espaol de Estudios Estratgicos (IEEE). Recuperados de https://www ieee.es

xv Vid: Estado Mayor Departamento del Ejrcito de EE.UU. (2010). La Guerra no Convencional. Fuerzas Especiales. Circular de Entrenamiento Estado Mayor No. 18-01; noviembre de. Washington, DC. // En este contexto, resulta significativo que los fundamentos de la Doctrina de la Guerra no Convencional estn contenidos en la Estrategia Nacional de Estados Unidos, conformada por tres documentos bsicos: la Estrategia de Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional y la Estrategia Militar Nacional. Vid, adems : Prez Marrero, Arnold (2014). La Guerra No Convencional (Unconventional Warfare). Un acercamiento a su esencia; mayo. Departamento Docente de Preparacin para la Defensa. Universidad de Matanzas. Recuperado de http://www.umcc.cu

xvi Vid, al respecto: Schiller, Herbert I. (1976). Comunicacin y Dominacin cultural, p. 9: International Arts&Sciences Press, EE.UU., Nueva York. Vid, adems: BokserLiwerant, Judith (1992). La filosofa poltica de la Escuela de Frankfurt; en Filosofa Poltica La Revista Mexicana de Ciencias Polticas y Sociales, Nueva poca, Vol. 37, No 150; pgs. 49-52; De Alba, Alicia (2011). Un acercamiento a la compleja relacin del pensamiento de Habermas y el de Foucault: con la mirada hacia lo educativo; en XI Congreso Nacional de Investigacin Educativa. Recuperado de https://www.comie.org.mx; Del Arena, Celestino. Opus Cit., pgina 11; De Sousa Santos, Boaventura (2010). Para descolonizar Occidente: ms all del pensamiento abismal; 1ra ed. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO y Prometeo Libros; Dussel, Enrique (1994). Historia de la Filosofa y Filosofa de la Liberacin; Bogot, Colombia: Nueva Amrica. Recuperado de http://biblioteca.clacso.edu.ar; Friedman, George (1980). La filosofa poltica de la Escuela de Frankfurt: Edicin Fondo de Cultura Econmica;Sierra Caballero, Francisco (2011).Teora crtica y comunicologa. El legado de la Escuela de Frankfurt; en Constelaciones. Revista de Teora Crtica; Volumen 3; Dossier Teora Crtica de la industria cultural; Sazbn, Jos (2002). El legado terico de la Escuela de Frankfurt; en Teora y filosofa poltica. La recuperacin de los clsicos en el debate latinoamericano. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales; Sazbn, Jos (2002). El legado terico de la Escuela de Frankfurt; en Teora y filosofa poltica. La recuperacin de los clsicos en el debate latinoamericano. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales; Sierra Caballero, Francisco (2011). Teora crtica y comunicologa. El legado de la Escuela de Frankfurt; en Constelaciones. Revista de Teora Crtica; Volumen 3; Dossier Teora Crtica de la industria cultural; Zea, Leopoldo (1972). Amrica como conciencia; primera edicin, Mxico: Cuadernos Americanos, 1953. Mxico: UNAM, y (1986). Dilogo epistolar; en El Nuevo Mundo en los retos del nuevo milenio. Recuperado de https://www.ensayistas.org

xvii Vid: Eco, Umberto (1984). Apocalpticos e integrados; captulo I, Cultura de masas y niveles de cultura, pginas 39-78; 7ma edicin. Madrid, Espaa: Editorial Lumen.

xviii Ibd.; captulo II, Estructura del mal gusto, pginas 79-152.

xix Se refiere, de manera eufemstica, a Mc Pato, que es el to del Pato Donald.

xx Doffman, A. y Mattelart, A. (1972). Para Leer al Pato Donald; pgs.156: Siglo XXI Editores, s.a. El subrayado en cursiva es de esta autora.

xxi UNESCO (2001). Declaracin Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural. Documento refrendado en la 31 a Sesin de la Conferencia General de la Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, el 2 de noviembre.

Recuperado de http://portal.unesco.org

xxii Rodrguez Parrilla, Bruno (2019). Discurso pronunciado en el 74 Debate General de la Asamblea General de la Organizacin de las Naciones Unidas; Nueva York, 28 de septiembre. Recuperado de http://www.cubadebate.cu

xxiii Ibd.

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Gloria Teresita Almaguer Gonzlezes investigadora del Centro de Investigaciones de Poltica Internacional (CIPI)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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