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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2019

El harakiri centrista del Frente Amplio y la amenaza de un triunfo de la derecha

Aram Aharonian
Rebelin


Los medios de comunicacin hegemnicos dan por descontado que la coalicin de derecha (Todos contra el Frente Amplio) lograr que el candidato del derechista Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, sea el prximo presidente de los uruguayos, tras 15 aos de gobierno de la coalicin centroizquierdista Frente Amplio. Por lo menos as preparan el imaginario colectivo.

La estrategia oficialista de correrse al centro no parece haber dado resultados ms all del harakiri, teniendo en cuenta, adems que no ha tenido fugas por izquierda. La izquierda radical (UP) sali del Parlamento y en su lugar entr el conservador Partido Ecologista Radical Intransigente (Peri). Ingresaron al Parlamento dos nuevos partidos de derecha dura: el Partido de la Gente (PG), liderado por Edgardo Novick, y el ultraderechista Cabildo Abierto (CA), del general Guido Manini Ros.

La historia de Cabildo Abierto empieza con el general Manini Ros ascendido a jefe del Ejrcito por el gobierno de Tabar Vzquez apaado por el fallecido ministro de Defensa Eleuterio Fernndez Huidobro, quien luego se dedic a hacer poltica desde su cargo, insubordinndose al gobierno y criticando a la justicia. Mutis desde el gobierno.

Por momentos parece que las campaas con miras al balotaje se desarrollaran sin tener en cuenta los datos aportados por la votacin del domingo pasado. Pareciera que el oficialismo frenteamplista no le asigna mucha importancia al hecho de que perdi 170 mil votos y esta vez la ciudadana no le otorg mayora parlamentaria.

De cara a la segunda vuelta del 24 de noviembre, en el FA se consolida un discurso que apuesta a la independencia de cada elector, ms all de lo que negocie Lacalle Pou con jefes partidarios, y enfatiza en la contraposicin de proyectos, pero no agrega a su campaa positiva la realidad que viven pases vecinos por las polticas neoliberales.

Mientras, Lacalle Pou y los principales dirigentes del Partido Colorado insisten en un relato construido por el expresidente (liberal, colorado) Julio Mara Sanguinetti: estamos eligiendo entre el oficialismo y una coalicin de gobierno multicolor encabezada por el Partido Nacional (PN), que dejara al FA como una minora aislada.

Los dos partidos opositores lograron, sumados, una votacin muy similar a la del FA. Por ende, la coalicin de gobierno con mayora parlamentaria deseada por Lacalle Pou slo existir si participa en ella Cabildo Abierto (CA) de Manini, quien no parece tener intencin (por ahora) de cambiar su imagen de salvador de la patria, de outsider que pondr fin al desorden, por una de un comparsa en el arreglo de otros..

Los medios van imponiendo el imaginario colectivo de que la oposicin ya gan en la segunda vuelta del 24 de noviembre. Pero, para convertirse en una opcin real de triunfo, la oposicin tendra que trabajar un proyecto comn en muy poco tiempo y las posturas que han sostenido sobre muchos asuntos son bastante diferentes.

Los analistas sealan que si no hay un proceso serio de acuerdo, y meramente lo hacen para derrocar al Frente y asumir el poder, poco tardar en llegar la inestabilidad poltica y el estancamiento econmico al Uruguay.

El Frente Amplio conservar una voz fuerte en el Congreso, as como su amplia capacidad de convocatoria hacia las organizaciones sociales y sindicales y ser muy cuesta arriba aprobar legislacin derogando derechos adquiridos en los pasados 15 aos o cambios fundamentales en las estrategias y polticas sociales. Intentar hacerlo, ser invitar a la protesta masiva, que no tardar de estar en las calles.

Gracias a los medios, el tema de la seguridad pas a ser una gran preocupacin en los medios del Uruguay, a pesar de que los datos de delitos no son significativos en comparacin con otros pases.

Una de las consignas frentistas fue "Ni un voto a las botas" y la reforma constitucional de militarizacin de la seguridad pblica no prosper, pero las botas llegaron al parlamento para quedarse, junto con la figura mesinica, desptica, oligrquica y conservadora del general Guido Manini.

Segunda vuelta

Por momentos parece que las campaas con miras al balotaje, que causan una dinmica de polarizacin con solo dos posibilidades de voto se desarrollaran sin tener en cuenta los datos aportados por la votacin del domingo pasado.

Las elecciones de octubre tuvieron tres grandes resultados: la cada del FA (de 48% a 40%) y la irrupcin de Cabildo Abierto (de no existir a tener 11% de los votos),y el aumento de los votantes que no optaron en primera vuelta por ninguna de las dos opciones que pasaron al balotaje. La pecera donde pescar votos es ms grande.

En el balotaje de 2014 el tamao de esta pecera fue de 21%, en 2019 fue de 32%:, o sea que 685.000 personas (258.000 votos ms que en 2014) no optaron por el PN ni por el FA. Hay que tener en claro que el pasaje a segunda vuelta no es una trasmisin mecnica de las definiciones de las cpulas hacia los votantes. Y gane quien gane, se repita lo de 2009 o lo de 2014, el margen ser muy pequeo, aventuran los expertos.

Quiz algunos votantes del 27 de octubre por Daniel Martnez se sientan derrotados de antemano, porque cree que para las dos cmaras del Parlamento ya se eligieron mayoras totalmente comprometidas con un programa neoliberal nefasto. Pero tambin mucha gente se resiste a estos relatos simplificados y extremistas.

Hay gente en la oposicin que no comparte el publicitario optimismo de Luis Lacalle Pou de que ya gan en la segunda vuelta, incluso sin haber hecho siquiera una propuesta programtica de quienes espera apoyos (y votos): primero me apoyan y despus discutimos proyectos y cuotas de gobierno, les dijo a ErnestoTalvi y Pablo Mieres.

Hay uruguayas y uruguayos que se resisten a seguir consumiendo estos relatos simplificados y extremistas, como por ejemplo que Martnez es una marioneta del presidente venezolano Nicols Maduro o que Lacalle intentar un gobierno al estilo Bolsonaro. Pero los estallidos sociales en Ecuador y Chile hacen pensar a ms de uno si un gobierno de empresarios no significar una respuesta similar por parte del pueblo.

En el FA se consolida un discurso que apuesta a la independencia de cada elector, ms all de lo que negocie Lacalle Pou con jefes partidarios, y enfatiza en la contraposicin de proyectos. Apela al raciocinio del pueblo, mientras la propaganda de la oposicin apela a los sentimientos, a la percepcin.

La oposicin arranca con una ventaja considerable en la disputa por la presidencia, pero tambin es cierto que los dos partidos tradicionales lograron, sumados, una votacin muy similar a la del actual oficialismo. Por lo tanto, la coalicin de gobierno con mayora parlamentaria deseada por Lacalle Pou slo existir si participa en ella, la ultraderechista Cabildo Abierto, que ya cuenta con tres senadores

El retroceso del Frente

El proceso que viene sufriendo el Frente Amplio es de franco retroceso ideolgico, en conquistas, organizacin popular y tambin en lo electoral. La burocracia frenteamplista, tirada hacia la centroderecha, fue horadando las bases de su propia existencia, desarticulando la participacin popular. El tercer gobierno del Frente Amplio (FA), el segundo de Tabar Vzquez, fue un tiempo de derechizacin.

Hubo un evidente corrimiento a la derecha del FA y su gobierno, que en estos aos reprimi protestas, aument penas y cant las loas a la inversin extranjera y a los tratados comerciales, un atentado contra la ideologa de su electorado.

Se ha esforzado en emigrar de la izquierda a la centroizquierda y de all al centro. Viejos leones revolucionarios se convertan en mansos corderos veganos. Pero en ese trnsito ha perdido su esencia, mientras la centroderecha del pas se mova hacia la extrema derecha. Hoy el FA no parece ser una coalicin, ni un partido, y quiz ya tampoco sea una maquinaria electoral.

A veces hace mucho dao escuchar tanto a los de afuera sobre la teora de lo posible, sobre todo a las ONGs socialdemcratas que dominan el espectro acadmico uruguayo. Los sectores del quietismo y la burocracia frenteamplista no estn interesados en autocrticas.

Sus argumentos sobre el giro al centro se caen ante la realidad: los grupos del FA con mayor votacin y representacin fueron el Movimiento de Participacin Popular que lidera Pepe Mujica y el Partido Comunista. Triste fue la votacin del Partido Socialista. El Frente Liber Seregni, que agrupaba a Asamblea Uruguay, el Nuevo Espacio y Alianza Progresista, la derecha frenteamplista, no existe ms.

El Frente Amplio se ha desconectado de las bases populares, recurriendo a los comits de base slo en las elecciones y ha priorizado polticas monetarias e instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que estn lejos de las necesidades de los trabajadores y del pueblo en general. Los ltimos gobiernos frenteamplistas estuvieron ms cerca de los emprendimientos trasnacionales y el neodesarrollismo que de las pequeas y medianas empresas nacionales que debieran fomentar y defender.

La terquedad de los viejos dirigentes frenteamplistas de no permitir el crecimiento de las nuevas generaciones, est pagando su precio. Desde dentro de la burocracia del FA y con el apoyo de los medios hegemnicos, bombardearon la figura del exvicepresidente Ral Sendic, hasta hacerlo renunciar. En diciembre de 2018, el Plenario del FA resolvi su inhabilitacin por un periodo de 17 meses, lo que les signific la imposibilidad de postularse durante el presente ciclo electoral.

Daniel Martnez, el candidato presidencial del FA es un joven de 62 aos. Joven al lado de Mujica (84 aos), Tabar Vzquez (79), Danilo Astori (79). En las internas del FA, Martnez super a Oscar Andrade, obrero, poltico y secretario general del Sindicato de la Construccin, de 45 aos.

La socialdemocracia, al no profundizar ni radicalizar sus proyectos, le da oxgeno a partidos y movimientos de derecha que se disfrazan como opcin de cambio, pero realmente son la opcin del sistema. Un punto que dara para otro anlisis es la influencia de la masonera del Parva Domus en la poltica uruguaya.

Peculiaridades del paisito

Uruguay tiene un sistema de balotaje por dems estricto, que requiere el 50% ms uno de votos para ganar en primera vuelta. En la mayora de los casos en que hay balotaje ese porciento oscila entre 35 y 45% y en otros se condiciona a superar una diferencia del 10%. El Frente Amplio gan por ms del 10% al segundo ms votado, el Partido Nacional. O sea, si rigieran en Uruguay las normas argentinas, Daniel Martnez hubiera ganado en primera vuelta.

Sus votos se concentraron principalmente en Montevideo y Canelones, los departamentos con mayor poblacin urbana y donde se concentra su militancia poltica, as como la actividad econmica y cultural del pas, lo que demuestra el fracaso de los sucesivos gobiernos del FA de generar una cultura poltica, de dar a conocer los logros, la expansin de derechos y oportunidades, debatir con el pueblo sus propuestas, hacindolos partcipes del proceso de transformacin.

El proceso que viene desarrollando el Frente Amplio es de franco retroceso en conquistas, organizacin popular y en lo electoral, inclinndose hacia el centro del arco poltico, perdiendo pilares ideolgicos, transformndose en una maquinaria electoral que, segn qued demostrado el 27 de octubre, tampoco est bien aceitada.

Hay analistas que hablan de una caudalosa transferencia de votos del FA hacia Cabildo Abierto, especialmente en los departamentos fronterizos con Brasil. El FA gan Rivera en 2014 y cinco aos despus qued cuarto. Otros sealan que la prdida de votos tuvo una dimensin de clase, ya que las principales prdidas se dieron en los lugares ms pobres del pas, que recin en 2014 haban votado por primera vez masivamente al FA.

La realidad mostr tambin la incapacidad de la llamada izquierda radical para captar el descontento con un gobierno derechizado en los sectores populares, que pareciera que terminaron votando a la extrema derecha.

No cabe duda que la autocrtica que debe realizar el Frente Amplio es seria y profunda. Si no, quedar un archipilago de grupos y grupsculos. Una autocrtica desde las bases hasta la cpula. Los sectores del quietismo y la burocracia no estarn interesados en esto. Pero los que entienden que este sistema debe ser cambiado y que este avance de la derecha le va a dar un golpe brutal a los sectores que estn al borde del precipicio, debieran bregar por sacudir las races de todo esto.

Si bien, desde 1971 muchos y muchas dejaron su vida literalmente por el proyecto del Frente Amplio, otros tantos han querido borrar del diccionario de la izquierda al proletariado, a la lucha de clases, al capitalismo, al internacionalismo y a la conciencia de clase.

No se puede dejar de lado los procesos de intervencin con una progresiva penetracin del fundamentalismo religioso, de la mano de centenares de pastores pentecostales y apstoles, estadounidenses y brasileos. El Partido Nacional tiene legisladores abiertamente apoyados por comunidades religiosas y que dicen deberse a ellas. Segn analistas locales, varios de estos grupos anidan ahora en el ultraderechista partido Cabildo Abierto.

Para ellos el Frente Amplio es el, diablo, porque aprob legislacin para aborto seguro, matrimonios igualitarios, estableci programas para salud sexual y salud reproductiva, entre muchas medidas de equidad de gnero. El brazo operativo de EU para la penetracin del fundamentalismo religioso es Capitol Ministries, establecida en la administracin de Donald Trump, que lleg a Uruguay para trabajar con la clase poltica de derecha hace cerca de un ao, recuerda la investigadora Marcia Rivera Hernndez.

Esta nueva religiosidad conservadora, que incluye tambin una renovacin del Opus Dei en la iglesia catlica, rechaza de plano las propuestas progresistas de organizar una sociedad sobre la base de equidad y derechos humanos.

Tambin en Uruguay, los cambios tecnolgicos estn redefiniendo el mundo del trabajo y del empleo; y hay mucho temor por la generacin de puestos de trabajo. Los candidatos de la oposicin ofrecieron crear trabajo -como si se tratara de algo sumamente sencillo- mientras denunciaba la entrada de migrantes, importante para un pas con casi nulo crecimiento demogrfico.

Esa derecha proclive a la injerencia extranjera bien pueda desestabilizar a este pas chiquitito que en el mapa casi no se ve, de poco ms de 3,2 millones de habitantes, y convertirlo en otro lugar de turbulencia permanente, para beneficio de los depredadores nacionales y trasnacionales.

Con un gobierno centrista, un candidato centrista haciendo una campaa centrista, el FA est a punto de perder el gobierno tras tres lustros. El Partido Nacional es favorito para la segunda vuelta, aunque su votacin en primera vuelta fue algo menor que el 30 por ciento de 2009 y 2014.

El Parlamento resultante de la eleccin del 27 de octubre es sumamente conservador. El PN, el PC y CA, si logran formar una coalicin, contarn con una slida mayora en ambas cmaras para imponer una agenda de reforma neoliberal, ajuste y represin, de la mano del fascismo de Manini, el macartismo de Sanguinetti y una influyente bancada evanglica bastante crecida.

Aram Aharonian. Periodista y comuniclogo uruguayo. Magster en Integracin. Fundador de Telesur. Preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: http://estrategia.la/2019/11/03/el-harakiri-centrista-del-frente-amplio-y-la-amenaza-de-un-triunfo-de-la-derecha/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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