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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2019

De la guerra a la paz constituyente: El da despus

Paul Walder
Rebelin


Hacia la madrugada del viernes 15 diputados y senadores de once partidos de gobierno y de oposicin llegaron a un acuerdo para establecer mecanismos que conduzcan a una nueva constitucin, proceso que comenzar con la convocatoria a un plebiscito que se realizara en abril del 2020. Una consulta que incluira la posibilidad de llamar a una asamblea constituyente que redactara una nueva constitucin desde cero.

El acuerdo ha sido celebrado durante esta maana por toda la clase poltica, por el gobierno y por el mercado. La bolsa de Santiago, que haba cado quince puntos desde el inicio de las revueltas, ha subido esta maana de manera impetuosa en tanto el peso recupera los puntos perdidos esta semana frente al dlar. Euforia en los mercados, para ser ms claros. Tanto, que no pocos economistas de la plaza y dirigentes gremiales hablan de un momento histrico, elogian a los partidos, y repiten palabras como institucionalidad, justicia, democracia, paz y consensos. La crisis, desde este lado del poder, parece superada.

No ha sido as en el gobierno, que ha mantenido un talante discreto que se extiende desde hace varios das. Sebastin Piera ha estado desaparecido y sin protagonismo pblico alguno desde el inicio de las negociaciones parlamentarias la maana de este mircoles. No tuvo presencia ni al inicio ni al final y tampoco durante esta maana.

Desde ahora el ejecutivo y legislativo han ingresado en otro estado que abre tambin grandes interrogantes. De partida, es muy prematuro afirmar que resuelve o suspende la crisis poltica y si alcanza para sanar a un gobierno, y en especial a un presidente, terriblemente daado. Piera puede apoyarse en este nuevo consenso y hasta es posible que se apropie de l. El martes por la noche llam a una levantar una agenda por la paz y el texto que sali anoche del Congreso puede ser interpretado de esa manera. Pero tambin es probable que el dao en su imagen sea irreparable, en especial por las graves violaciones a los derechos humanos cometidos por su gobierno durante el ltimo mes. Ms de veinte muertos, miles de heridos, violaciones y torturas.

Con este peso no solo poltico sino moral sobre los hombros y conciencias del gobierno, se abre un problema an mayor. Piera no tiene ninguna autoridad para empujar el proceso ms importante que enfrenta Chile en los ltimos treinta aos. La decisin tomada anoche por el poder legislativo de cambiar la constitucin del dictador es un hecho de dimensiones histricas. Ante ello es ms o menos evidente que Piera, que slo respondi con golpes, gases y violencia a las demandas ciudadanas, est incapacitado para liderar el proceso.

El pueblo en las calles ha pedido desde hace semanas una asamblea constituyente para redactar otra constitucin. El Congreso dice que lo ha escuchado y construir el mecanismo para que el pueblo levante sus demandas. Esa es la versin que fluye desde la clase poltica, desde los empresarios y el mercado, desde la prensa hegemnica que nos repite que Chile ha ganado.

Pero se trata tambin de un acuerdo entre las elites de siempre. El Partido Comunista no ha firmado el documento y tampoco lo han hecho algunos partidos del Frente Amplio. El motivo est en el gran poder de veto que tendran las minoras a la hora de la aprobacin de los artculos de la constitucin. Para validar la nueva constitucin se requiere un qurum de dos tercios, similar al que establece la actual constitucin para hacer cambios. Ha sido precisamente por estos obstculos que desde la dictadura prcticamente no ha sufrido cambios.

Hasta estas horas, el acuerdo, que ya est cerrado, se estudia y debate en universidades, asambleas ciudadanas y cabildos de barrio. Ingresan a la discusin de forma privilegiada especialistas y abogados constitucionalistas, que intentan explicar los detalles del acuerdo e interpretar sus posibles efectos.

Quienes han estado al margen de las negociaciones que condujeron al acuerdo es la poblacin movilizada. Tal vez fue escuchada, pero no ha sido consultada, motivo por el que ha levantado pblicamente sus enormes suspicacias. Para la ciudadana, el pueblo, el pacto del legislativo, al que se han sumado todos los poderes establecidos, es sin duda alguna un acuerdo entre las elites que se suma a los pactos de la transicin.

Uno de los motivos de las revueltas ha sido el rechazo a una clase poltica acusada de corrupta e imbricada con los intereses de las grandes corporaciones. En esta categora est el Ejecutivo, los partidos y, en primer y destacado lugar, los y las parlamentarias. Un abismo refrendado en todas las elecciones por altas tasas de abstencin electoral y en todas los sondeos de opinin. El Legislativo es el poder del Estado con la peor evaluacin de la poblacin. Y ser el legislativo el rgano que impulse el proceso constituyente.

El cisma entre la elite y el pueblo no se resuelve con este acuerdo. El pacto es en este momento una respuesta al llamado de Piera y a una agenda de paz que excluye a toda la ciudadana movilizada. Es por ello que tambin encierra el gran peligro de consolidar este quiebre y hacer cualquier dilogo imposible. Piera recibe el apoyo del legislativo y se atrinchera con l de las presiones de la poblacin. Si este escenario es real, las protestas estn todava muy lejos de atenuar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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