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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2019

2014, un ao demasiado largo

Eric Nepomuceno
La Jornada


En mis tiempos de   nio, me ensearon que el ao tiene 365 das y seis horas (excepto los aos bisiestos, que duran 366 das). Tard mucho hasta entender ese asunto de las seis horas, pero as es la vida, llena de cosas difciles de entender.

Bueno: 2014 no fue ao bisiesto ni nada, pero en Brasil pareci durar mucho ms que 366 das. Es como si a cada da surgiese una mala noticia, y 2015 no llegaba nunca. Lo peor es que no haba ninguna razn concreta para creer que ese 2015 que no llegaba sera mejor que 2014 que no terminaba.

En 2014, el crecimiento del PIB brasileo rondaba el cero. Quizs un poquito ms o poco menos. Pero, en trminos concretos, un crecimiento cero. Con eso, las perspectivas para 2015 se hacan cidas.

La inflacin rondaba 6,5%, que para los parmetros locales se consideraba mucho. As, tuvimos un pas cuya economa no creci nada y su inflacin un montn.

Es verdad que el desempleo se sitaba en los niveles ms bajos de la historia, pero lo que la gente se preguntaba era hasta cundo seguira as. No haba ningn indicio concreto de que pudiera haber una inversin de la curva de la fuerza laboral en activo, pero a veces y esta fue una la sensacin importaba ms que los nmeros.

A todo eso, no queda ninguna duda de que la errtica poltica econmica del primer gobierno de Dilma Rousseff no result. La determinacin era buena y vlida: priorizar, de manera absoluta la inclusin social, las conquistas de los trabajadores, los empleos. Ningunear al sacrosanto mercado, despreciar la avidez de los monetaristas. Pasados cuatro aos, el resultado fue contradictorio. Los empleos fueron preservados, los programas sociales fortalecidos, pero los ndices econmicos quedaron lejos de lo que se podra llamar zona de tranquilidad. El ao que pareca no terminar nunca lleg a su final con una bolsa de valores desplomada, con la moneda devaluada y con nubarrones pesados en el horizonte inmediato.

Las cuentas pblicas fueron un desastre. En lugar del supervit primario puesto como meta para cubrir la deuda pblica, lo que se alcanz fue un dficit significativo. Y eso, por no mencionar otro dficit, el de las cuentas externas, que difcilmente sera compensado en 2014 por el volumen de inversiones recibidas (Brasil sigui a la cabeza del total de inversiones externas en Amrica Latina, pero con margen cada vez menor entre lo que se gastaba e ingresaba).

Y, claro, estn los escndalos. Nunca ser demasiado repetir que desde siempre se rob, y mucho, en mi pas. Pero no creo que en alguna otra ocasin se haya robado tanto. Por ahora, el eje del escndalo est en Petrobras, la gigante de petrleo que es una empresa de capital mixto, es decir, cotiza acciones en bolsa, pero es controlada por el socio minoritario, el Estado brasileo.

Contratos sobrefacturados, propinas millonarias a partidos polticos, tanto aliados como de la oposicin, prdidas forzadas (como mantener el precio de la gasolina congelado para no presionar la inflacin, provocando perjuicios a la empresa), todo eso debilit a un nivel indito la que fue la mayor empresa latinoamericana.

Hay, cmo no, reflejos densos y pesados de todo eso en el ambiente poltico. Dilma Rousseff fue relecta en el ltimo domingo de octubre para cuatro aos ms en la presidencia, pero hasta entonces no lograba anunciar los nombres que integraran su nuevo gobierno. Dispona de nada menos que 39, s 39! ministerios, adems de miles de puestos y cargos para aplacar el apetito cada vez ms voraz de los partidos que integraban su alianza de gobierno. Se subastaban secretaras de Estado y cargos en empresas pblicas, direcciones de bancos estatales y agencias reguladoras, pero ni modo: teniendo en cuenta que los prximos cuatro aos seran muy difciles en las relaciones entre poder ejecutivo y poder legislativo, los muy nobles e ntegros senadores y diputados electos imponan exigencias y condiciones mucho ms cercanas al chantaje mafioso que a la negociacin poltica.

Y sin embargo, los ltimos 12 aos, las presidencias de Lula da Silva y de la misma Dilma Rousseff fueron de cambios fundamentales en Brasil. Desde los tiempos de Getulio Vargas, en los aos 40, mi pas no pasaba por transformaciones sociales tan profundas, reales, visibles e indiscutibles.

La gran cuestin ahora es saber cmo preservar esas conquistas y al mismo tiempo cambiar de una vez un sistema poltico espurio que vive del chantaje y de la corrupcin, en que a cada eleccin grandes conglomerados empresariales y de la banca literalmente compran, por la va de donaciones para campaa electoral, parlamentarios, gobernadores, alcaldes y vaya uno a saber qu ms.

Los 12 aos de gobiernos del PT produjeron un cambio social sin precedente en Brasil. Hay que saber ahora cmo impedir que los desmanes de un sistema poltico arcaico y putrefacto se impongan sobre lo que se conquist.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/11/17/opinion/020a1pol


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