Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Amrica Latina vive los efectos de una guerra fra que jams termin del todo
El truco de la negacin

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Golpes de Estado, manifestaciones ciudadanas reprimidas con las feroces tcnicas de contrainsurgencia (aprendidas algunas en la Escuela de las Amricas y otras en centros de entrenamiento sembrados a lo ancho y largo de nuestro continente) as como estallidos de violencia cada vez ms intensos, conforman el paisaje poltico actual en Latinoamrica. No parece ser casual el derrocamiento de un presidente de corte social en Bolivia ya sucedi en Brasil con Dilma- ni la tozudez del mandatario chileno aferrado al poder a pesar del masivo repudio ciudadano. Todos los sntomas llevan a pensar que los aletazos en la Casa Blanca han levantado una especie de tsunami en su patio trasero, ya que a Estados Unidos no le hace ninguna gracia un retorno de los gobiernos nacionalistas y lo est demostrando con la misma falta de sutileza que lo ha caracterizado a lo largo de su historia.

Pero no todo es culpa del imperio. El Departamento de Estado ha contado con la complicidad abierta y sin disimulos en todas las naciones al Sur de su frontera. Unas ms y otras menos, dependiendo de la fortaleza de sus instituciones, todas han experimentado un fenmeno similar de intervencionismo. Por supuesto, es preciso reconocer la habilidad con la cual han amarrado los intereses corporativos de sus grandes consorcios con las lites econmicas locales, gracias al patrocinio generoso brindado a los crculos polticos corruptos. Contra ese entramado de influencias y leyes casusticas muchas de ellas diseadas para blindar espacios de impunidad y concesin de privilegios- no hay sociedad capaz de hacer valer sus derechos sin pagar por ello un alto precio en vidas humanas y en retroceso de sus conquistas sociales.

Aun cuando parezca ser un asunto de las capas ms pobres, el fenmeno toca de manera transversal a toda la sociedad incluso a aquellos sectores ms o menos acomodados que, al tener algo que perder con un cambio de sistema, se aferran al actual refugindose en una burbuja de negacin que les ha servido de parapeto utilizando para ello los viejos argumentos de la Guerra Fra: criminalizacin de los manifestantes, as como la adjudicacin de la rebelin al ubicuo fantasma del comunismo internacional y a gobiernos extranjeros, la mayora de ellos ms ocupados en sobrevivir a la agresin gringa que en meterse en los problemas de otros. Sin embargo quienes han perdido mucho conforman una inmensa mayora y eso se hace sentir en las calles. La brutal represin de los cuerpos de seguridad del continente no logra cerrar el boquete abierto por la indignacin popular y hoy es ms evidente que nunca la participacin de los sectores de mujeres, niez y juventud, los ms afectados por la desigualdad y la privacin de derechos.

Amrica Latina ha vivido en un pndulo constante entre dictaduras abiertas o solapadas- con primaveras democrticas aplastadas, tarde o temprano, por presiones externas cuyo origen es eminentemente elitista dinero y control geopoltico; es as como las grandes corporaciones y los centros de liderazgo mundial no dudan en poner todo su poder en juego a travs de los gobiernos imperialistas, entre los cuales tambin se incluyen europeos y asiticos, y caer sobre las riquezas de aquellos debilitados por siglos de explotacin. En semejante escenario, los resultados de las protestas ciudadanas, aun siendo masivas y legtimas, contina como una de las pruebas extremas de resistencia humana y social. Quienes persisten en negar la dimensin del conflicto suelen jugar, como siempre, contra sus propios intereses y el porvenir de sus descendientes.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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