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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

Golpe de Estado, wiphala y pollera en Bolivia

Mario Sosa
Rebelin


En Bolivia ha ocurrido un golpe de Estado que derroc al Gobierno legtimo de Evo Morales Ayma y dio inicio a un perodo de crisis profunda, con races histricas y cuya solucin poltica est en ciernes.

Dos bloques se disputan la configuracin y el curso histrico del Estado boliviano: por un lado, las fuerzas que representan el rgimen antiguo (oligarqua y sus representaciones sociales, polticas y mediticas, en buena medida hegemonizadas por grupos de extrema derecha y segmentos de poder econmico autodenominados blancos o criollos); as mismo, empresas transnacionales, Estados Unidos, que ve en la regin su mbito de dominio, y otros Estados con pretensiones sobre los recursos estratgicos (como el gas y el litio) de Bolivia.

Dicho rgimen antiguo fue desplazado democrticamente por un nuevo bloque de poder encabezado por el Movimiento al Socialismo (MAS) y Evo Morales, quien en 2006 inici un nuevo rgimen econmico, social y poltico. Logr la refundacin del Estado, al cual denomin Estado plurinacional, y el inicio de un conjunto de transformaciones significativas: 1) el ascenso al poder poltico de sujetos histricamente excluidos (pueblos originarios, campesinos y obreros); 2) modificaciones sustanciales al modelo econmico, basado en la nacionalizacin de los recursos estratgicos y en la inversin pblica, y 3) el impulso de polticas redistributivas. Esto se tradujo en un crecimiento econmico sostenido y en la disminucin sustancial de la pobreza y de la exclusin social. El producto interno bruto aument al 327 % en los ltimos 13 aos, el salario mnimo pas de 440 a 2,060 bolivianos y la pobreza disminuy del 60 al 35 % (y la pobreza extrema, de 38 a 17 puntos porcentuales) entre 2006 y 2018. Se gest una poltica en buena medida independiente, soberana.

En ese marco, el bloque del viejo rgimen ha intentado derrocar en varios momentos al Gobierno de Evo Morales y actualmente impulsa un golpe de Estado cuyas posibilidades de sostenerse estn en cuestin, en especial por las gigantescas movilizaciones sociales favorables a la restauracin constitucional y a la retoma del control del Congreso y del Senado por las fuerzas del MAS.

En este contexto, el bloque golpista ha desplegado discursos y prcticas violentas y represivas con fuertes contenidos racistas contra las fuerzas indgenas, campesinas y obreras. Esta ha sido la constante de sus lderes polticos, grupos de choque y medios de comunicacin masiva. Se escuchan consignas como Bolivia somos todos, y no los indios; sueo con una Bolivia libre de ritos satnicos indgenas, y la ciudad no es para los indios; que se vayan para el altiplano o al Chaco!.

Como parte de la matriz ideolgica y simblica, han incorporado la cruz y la Biblia, la esvstica y la adhesin de la bandera estadounidense a la boliviana en los estandartes utilizados por las fuerzas policiales. Al mismo tiempo, sus acciones violentas han incluido agresiones fsicas a mujeres indgenas, a quienes han cortado las trenzas y arrancado la falda externa del vestido, llamada pollera, smbolos de identidad cultural y de la mujer indgena. En el mismo orden, han pateado y quemado la bandera del Estado plurinacional, la Wiphala, smbolo tambin de los pueblos originarios.

Adems del rechazo al golpe de Estado y de los intentos por restituir el proceso de cambio, varias comunidades y pueblos, a travs de sus cabildos (asambleas), han tomado decisiones y avanzan en enormes movilizaciones con el potencial de derrotar el rompimiento constitucional. En ese marco, la ofensa contra los pueblos originarios al mancillar la Wiphala y a las seoras de pollera ha provocado la indignacin y ha agitado an ms la movilizacin, que parece decidida a restituir el orden del Estado plurinacional. Es comn escuchar en las movilizaciones la consigna la Wiphala se respeta, carajo!, que refleja y simboliza no solo la lucha de los pueblos originarios y campesinos, sino tambin la de muchos bolivianos que respaldan al presidente Evo Morales.

As las cosas, los smbolos religiosos, culturales y nacionales tambin forman parte de una disputa cuya solucin permitir establecer el curso histrico del proceso boliviano: la recuperacin del proceso de cambio y la consolidacin de un modelo econmico ms justo o la restauracin del antiguo rgimen neoliberal, profundamente concentrador, excluyente y discriminador, supeditado a los intereses del hegemn del norte.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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