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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2019

El golpe de Estado y los escenarios de impotencia critico-prctica

Miguel Mazzeo
Rebelin


Si se escinden los planos caractersticos del anlisis poltico (de uno que contenga una perspectiva de clase) y se establecen jerarquas absolutas ms que estratgicas, se corre el riesgo de delinear distintos escenarios de impotencia crtico-prctica.

Desde hace ya algunos aos, muchos y muchas intelectuales-militantes se anclaron en las condiciones imperantes en el sistema interestatal, revindicaron su especificidad, las absolutizaron y las blandieron como excusa para justificar el bloqueo sistemtico de toda prctica emancipatoria radical, auto-afirmativa y no institucionalizada por parte de los Estados administrados por gobiernos dizque progresistas. Ciertamente, las razones geopolticas no pocas veces fueron esgrimidas para justificar proyectos neo-desarrollistas (extractivismo incluido) y la integracin subordinada de las organizaciones populares y los movimientos sociales a los esquemas ministeriales. Peor todava: estas razones, desvirtuadas en grado mximo, han servido (y sirven) para justificar alianzas y acuerdos con los futuros verdugos. Son razones pragmticas que hacen que los y las intelectuales-militantes pierdan rigor crtico y que la izquierda se torne sistmica.

Ahora bien, desde espacios polticos que podramos catalogar como anarco-exticos no se nos ocurre otra designacin, por ahora desde extraas configuraciones que combinan ultra-izquierdismo con formalismo liberal-republicano, desde algunos esencialismos identitarios (tnicos, de gnero, etc.), el dogmatismo que desdea la relevancia de las razones geopolticas y las condiciones imperantes en el sistema interestatal, tambin incurre en la misma escisin, propone igualmente jerarquas absolutas ms que estratgicas y delinea su propio escenario de impotencia crtico-prctica.

Consideramos que el antiimperialismo y las condiciones imperantes en el sistema interestatal absolutizadas jams deberan erigirse en la excusa para justificar las polticas que pretenden la erradicacin o el control vertical y estatal de la lucha de clases y que conspiran contra la autonoma popular. En concreto: las polticas antiimperialistas slo pueden sostenerse en polticas anticapitalistas. El anticolonialismo es incompatible con el extractivismo y la proliferacin de multinacionales. Comunizar y privatizar son prcticas antagnicas aunque puedan convivir por un tiempo. Sin la desestructuracin del universo material, simblico y represivo de las clases dominantes y sin la construccin de un contra-universo propio de los y las de abajo, ser imposible consolidar el poder popular.

Un gobierno popular y antiimperialista puede oponerse a la instalacin de una base militar estadounidense, puede promover una redistribucin del ingreso ms justa y avances en diversos rdenes. Pero si al mismo tiempo le abre las puertas al capital financiero y a las grandes corporaciones; si resguarda los privilegios de las clases dominantes y las elites; si pretende la subordinacin de los espacios de autogestin econmica, autogobierno (y autodefensa) del pueblo al viejo Estado y a la institucionalidad burguesa, corre el riesgo de tornarse conservador, o de ser derrocado por coaliciones reaccionarias en las que, indefectiblemente, se destacarn sus ex aliados. En toda la historia de Nuestra Amrica, en la vieja y en la reciente, abundan los ejemplos.

Ahora bien, abrigamos la certeza de que en Bolivia difcilmente existirn las condiciones ms adecuadas para debatir estos y otros asuntos sin la reposicin de Evo Morales y lvaro Garca Linera al frente del gobierno del Estado plurinacional.

Luego, la lucha de clases, las luchas identitarias, la autonoma popular, jams deberan erigirse en excusas para relativizar el hecho imperial y para negar el peso propio de las condiciones imperantes en el sistema interestatal. Un gesto que no ha escaseado entre algunos y algunas intelectuales-militantes de izquierda crticos y crticas del progresismo que, en estos das, en torno al golpe de Estado en Bolivia, estn sosteniendo posiciones de una superficialidad manifiesta y que lindan con el delirio y/o la aberracin.

Cmo si no existiera el terrorismo global de Estado, una voluntad hegemnica imperialista y unipolar, en fin: contrainsurgencia estadounidense alimentada en la creencia de un excepcionalismo estadounidense!

Cmo si no existiera una estrategia centrada en destruir todos los focos de resistencia de los y las de abajo, las luchas contra-hegemnicas y por la autodeterminacin y el poder popular!

Cmo si las limitaciones del gobierno de Evo Morales alcanzaran para negar los avances populares en planos materiales y simblicos muy significativos!

Cmo si la estabilidad de algunas estructuras claves del sistema de dominacin capitalista y patriarcal y las insuficiencias de una izquierda estatalista en el gobierno, justificaran la instalacin de una dictadura abiertamente pro-imperialista, racista, patriarcal y clasista!

Por qu la incapacidad del gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) para defender las posiciones adquiridas por pueblo pobre, trabajador, campesino e indgena de Bolivia es presentada cuasi como un aval al golpe de Estado cvico-militar-policial?

No deja de ser sintomtico que se reconozcan esas conquistas solamente a la hora de destacar la incapacidad del gobierno del MAS para defenderlas.

Acaso alguien supone que el neofascismo y esta nueva cruzada extirpadora de idolatras en curso generar mejores condiciones para la sincrona entre el espritu y la realidad?

Es un tremendo error no captar el significado ms profundo del golpe de Estado y creer que ha sido derrocada una figura menor y circunstancial en la historia boliviana.

Paradjicamente, la relativizacin del hecho imperial en nombre de la lucha de clases, de las luchas identitarias y de la autonoma; la negacin del peso propio de las lgicas del sistema interestatal en nombre de unos fragmentos de realidad romantizada o de hipotticos procesos puros e incontaminados, est colocando a estos y estas intelectuales-militantes por fuera de los combates ms sustanciales y reales, condenndolos y condenndolas a la insignificancia. O, peor an, los y las est ubicando del lado de las clases dominantes y, claro est, del Imperio, que ya ha comenzado a exhibir grados de impudicia desfachatados y algo extemporneos en sus procedimientos.

Lamentablemente, una pasmosa falta de timing poltico-histrico, una fidelidad a los conceptos ms que a los sujetos, un pnico a los espectros estalinistas que pretenden contrarrestar con puros formalismos, un afn de no manchar sus bellas almas con el apoyo a un gobierno que consideran deficiente e incompleto, conspira a la hora de la activa solidaridad con el pueblo pobre, trabajador, campesino e indgena de Bolivia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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