Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-01-2020

Un nuevo progresismo de izquierdas

Antonio Antn
Rebelin


El perfil mayoritario de la base social y electoral de las fuerzas del cambio de progreso es el siguiente: Joven, urbano, de clase trabajadora y estudios medios, con cultura poltica progresista, feminista, ecologista y de izquierdas. Algunos de estos rasgos rompen o matizan cierto estereotipo sobre el electorado de Unidas Podemos y sus convergencias y aliados. Tiene unas diferencias significativas con los del conjunto de la sociedad y, en particular, los del Partido Socialista, la otra formacin caracterizada de izquierdas o progresista y que, conjuntamente, van a gobernar Espaa con un proyecto compartido.

El Centro de Investigaciones Sociolgicas (CIS) realiza los estudios demoscpicos ms amplios sobre la realidad social y electoral. Sus sucesivos Barmetros aportan muchas claves para conocer la sociedad espaola. En particular, el ltimo Estudio 3267 (Barmetro de noviembre) ofrece un Avance de resultados segn la opcin electoral por variables sociodemogrficas (edad, sexo y clase social) e ideologa poltica: izquierda/derecha, o bien progresista/liberal/conservador, as como nacionalista, ecologista y feminista.

Como se sabe, los grandes bloques poltico-ideolgicos de las derechas, las izquierdas y los nacionalismos se han mantenido con algunos ajustes respecto de los resultados electorales de abril. El aspecto principal que permite la gobernabilidad, una vez fracasada la opcin de un gobierno socialista en solitario, junto con la dificultad de la operacin de gran centro o la colaboracin del PP con el PSOE, es la persistencia de una mayora parlamentaria progresista, con ventaja sobre las derechas: un gobierno compartido de progreso entre Partido Socialista y Unidas Podemos (y sus aliados), con el apoyo de otros grupos polticos colaboradores (PNV) y la necesaria abstencin de ERC.

Comienza un nuevo ciclo poltico cuyos retos principales, vigentes ya desde hace una dcada y desde una ptica progresiva, son el avance en la justicia social y la igualdad, la democratizacin y regeneracin institucional y la regulacin del conflicto territorial. La pugna de fondo en el actual contexto europeo est entre las tendencias regresivas o de involucin, el mero continuismo con retoques secundarios y la dinmica de cambio de progreso. Todo ello vinculado al desgaste cvico de las lites gobernantes, con el agotamiento del bipartidismo y un reequilibrio representativo en los campos progresista y conservador, con diferencias sustantivas en su interior, que abre la va para una gestin institucional ms plural y negociada y una nueva polarizacin de bloques.

En ese sentido, es fundamental tener en cuenta la situacin real de desigualdad en la sociedad, dada la persistencia de la crisis social para la mayora. Adems de las condiciones de vida de la poblacin por diferentes categoras hay que considerar su percepcin y su actitud poltica e ideolgica. En definitiva, se trata de conocer las corrientes sociopolticas susceptibles de impulsar, avalar y apoyar una trayectoria de cambio progresista e investigar la dinmica de legitimacin cvica del nuevo Gobierno y sus polticas pblicas en la medida que acierten con sus objetivos de progreso para la mayora social y el pas.

En un amplio Informe, basado en el estudio aludido del CIS, publicado por Rebelin (20/12) y (30/12) hago un exhaustivo anlisis: en la primera parte expongo las variables sociodemogrficas de los diversos electorados -edad, sexo y clase social- (https://www.rebelion.org/noticia.php?id=263701&titular=la-base-social-de-progreso:-joven-trabajadora-y-progresista-); en la segunda parte analizo sus caractersticas poltico-ideolgicas (http://www.rebelion.org/docs/263992.pdf).

As, detalla la particularidad de la base electoral de las fuerzas del cambio y la compara con la del Partido Socialista, para interpretar las bases sociales que pueden condicionar la evolucin poltica y la gestin gubernamental y modificar las expectativas sociales y la legitimidad de ambas formaciones.

Parto del enfoque social y realista de la sociologa crtica para valorar la interaccin entre las condiciones materiales (nivel de ingresos y estatus sociolaboral) de la gente, su percepcin y su sentido de pertenencia colectiva, as como su comportamiento poltico-electoral. Desde una perspectiva sociohistrica e interactiva la cuestin es explicar los procesos de identificacin, normalmente mltiples y mixtos y con distintos niveles de intensidad en cada momento, y su vinculacin con su actitud sociopoltica y su expresin sociocultural.

La formacin sociohistrica y relacional de las bases sociales progresistas

La realidad expuesta de la ideologa poltica dominante en el electorado del espacio del cambio es evidente. La mayora combina dos de las caractersticas siguientes: Progresista, feminista, ecologista y socialista/socialdemcrata. Casi la totalidad se considera de izquierdas y en torno a la mitad perteneciente a las clases trabajadoras (y algo menos a las clases medias). Adems, segn las variables sociodemogrficas analizadas en la primera parte del Informe, la base social de progreso es, sobre todo, joven, urbana, de clase trabajadora y estudios medios.

Aqu expongo algunas interpretaciones sobre la cultura sociopoltica de esta base social que apoya un cambio de progreso y su conformacin en el contexto de esta dcada. En primer lugar, hay que sealar el reequilibrio entre cierta estabilidad a largo plazo de las dinmicas poltico-ideolgicas bsicas (liberal-conservadoras, socialistas) con la nueva resignificacin y ampliacin de otras tendencias ms nuevas/viejas (progresismo, feminismo y ecologismo). En segundo lugar, persiste generalizada percepcin y auto ubicacin de izquierdas, cuya dimensin se ampla, especialmente entre la gente joven; pero es compatible con otras identificaciones, dando lugar a identificaciones mltiples, con combinaciones diversas y cuya expresin depende del contexto y momento. Queda sin profundizar la trayectoria del nacionalismo, en su polarizacin, por un lado el perifrico, particularmente del independentismo cataln, y por otro lado, el espaolismo excluyente, que no estudia el CIS.

Por tanto, en esta ltima dcada de convulsiones relevantes, se han producido transformaciones y refuerzos de algunos rasgos significativos en la cultura y actitudes de la sociedad, especialmente de las generaciones jvenes, al mismo tiempo que cambios significativos en la configuracin de la clase poltica y su apoyo representativo. La tesis que mantengo, y he comprobado en diversas investigaciones y escrito en varios libros, es doble y afecta, sobre todo, a la reconfiguracin y reequilibrio de las dos tendencias principales del campo progresista o de izquierdas, el Partido Socialista y las fuerzas del cambio de progreso (Unidas Podemos y sus aliados).

Primero, el desarrollo inicial de la desafeccin popular-progresista respecto de la cpula socialista. La brecha conlleva una doble dinmica. Por un lado, se produce un desplazamiento de la cpula gubernamental socialista hacia la derecha: su gestin neoliberal de la crisis socioeconmica con dinmicas autoritarias y regresivas (aos 2010/11) y, tras su derrota y desconcierto, su posterior apoyo a la normalizacin institucional bajo la gobernabilidad del PP (aos 2016/17). Ello conlleva un amplio distanciamiento de la mitad (cinco millones) de su base social, as como una profunda crisis estratgica y discursiva. Llega hasta el intento refundador del sanchismo, no exento de vacilaciones y ambivalencias, y la victoria del bloque progresista de la mocin de censura contra el Gobierno de Rajoy. Y prosigue hasta el actual acuerdo gubernamental de progreso, tras el fracaso de la operacin gran centro y de colaboracin de las derechas, con la victoria electoral relativa socialista y la resiliencia de UP y sus convergencias.

Al mismo tiempo, durante el primer lustro (2010/14) se genera una reafirmacin democrtico-progresista en gran parte de la sociedad tras valores igualitarios y de justicia social, as como demandas democratizadoras y de progreso real. Ese proceso de formacin de una corriente crtica contra el bipartidismo y las lites gobernantes culmina con su activacin electoral (2015/16) hacia una nueva representacin ms acorde con su tradicin y experiencia poltico-ideolgica democrtica. Est basada en un progresismo de izquierdas en la que muchos incluan una cultura socialista, o bien feminista y ecologista. Tiene un trasfondo de valores ilustrados y republicanos (igualitarios, solidarios y de no dominacin), y conforma un nuevo conglomerado cultural progresivo.

Segundo, lo que ha cambiado no ha sido tanto la posicin poltico-ideolgica de esa base social de progreso sino la readecuacin al contexto y la reafirmacin de la cultura existente (democrtico-igualitaria). La diferencia son sus implicaciones prcticas. Se ha convertido en actitud consistente de rechazo a la involucin social, econmica e institucional (recortes sociales, prepotencia, corrupcin) junto con demandas progresivas (derechos sociales y laborales, proteccin pblica, regeneracin y democratizacin institucional).

El llamado movimiento 15-M, con todas las protestas sociales de ese ciclo y su legitimidad ante dos tercios de la poblacin, se inici ante el giro derechista de la gestin de la lite gobernante socialista, y se reafirm ante la dureza regresiva del gobierno liberal-conservador frente a la crisis socioeconmica y el autoritarismo institucional. La demanda de esa tendencia cvica era (y es) mayor democracia y justicia social, con valores clsicos de igualdad y libertad actualizados. Ms tarde, esa corriente sociopoltica se consolid institucionalmente con la configuracin del llamado espacio del cambio de progreso, con una actitud transformadora real. Alcanz (2015/16) la conformacin casi paritaria de las dos fuerzas progresistas, Unidas Podemos y sus aliados y convergencias y el Partido Socialista hasta que ste ha roto esa relativa paridad y ha reforzado su prevalencia en el momento actual.

Por tanto, los cambios relevantes han sido en los dos planos: uno, la reafirmacin relacional y prctica (no la radicalizacin) de los valores ticos y democrticos existentes, a travs de la activacin cvica y la participacin poltica de esa amplia actitud popular transformadora, igualitaria-democrtica; dos, la articulacin sobre esa base social de progreso de una nueva representacin poltico-institucional diferenciada de la cpula socialista (y superadora de la de IU).

En definitiva, hay una combinacin de dos procesos: por un lado, cierta renovacin en la definicin y vivencia poltico-ideolgica de amplios sectores sociales crticos, expresada por el progresismo ecofeminista de una base social alternativa; por otro lado, una continuidad en los valores igualitarios y democrticos de fondo. Su traduccin prctica es la reafirmacin experiencial y de polarizacin sociopoltica frente a las lites gobernantes y las dinmicas regresivas, prepotentes y reaccionarias.

Al mismo tiempo, e interactuando con ello, existe una ruptura en el sistema poltico representativo del bipartidismo gobernante, con un reequilibrio entre el Partido Socialista (tras la relativa renovacin del sanchismo y con posicin de ventaja) y las fuerzas del cambio de progreso (Unidas Podemos y sus aliados, incluido Ms Pas y Comproms), aun con sus debilidades y fracturas.

Lo que parece existir es un sector (al menos dos millones) de vasos comunicantes entre los dos campos progresistas principales, a veces, mediando la abstencin. O sea, en las elecciones de este ao, 2019, el PSOE se ha ensanchado a costa del electorado anteriormente votante de UP y sus convergencias, producindose su cierto debilitamiento y divisin, contrapesado por su papel institucional determinante.

As, tercero, no hay una gran radicalizacin global de las mayoras sociales derecha / izquierda, en particular de las anteriores bases de los dos partidos gobernantes sino que, ante las frustraciones por su respectiva gestin, partes distintas de ellas buscan otros procesos y discursos legitimadores, han decidido recomponer su representacin institucional y se han dividido por su derecha (Vox), su izquierda (UP) y por el centro (Cs) -regenerador y al no cumplir su proyecto, en crisis-. Se ha fragmentado y polarizado su expresin pblica, con nuevos bloques polticos.

Un nuevo progresismo crtico y democrtico, base popular del cambio

Por tanto, aun contando con un ligero desplazamiento hacia la izquierda, lo ms significativo es que una parte relevante del electorado, sobre todo nueva y joven, se ha reafirmado y activado en sus valores de progresismo crtico y democrtico. Supone un gran cambio de actitud y experiencia masiva y cvica de cierta polarizacin sociopoltica progresiva. Es lo que el poder establecido y sus aparatos mediticos pretenden cerrar desde hace una dcada mediante una normalizacin institucional con un nuevo bipartidismo renovado.

Afecta, a pesar de todo tipo de dificultades puestas por los poderosos, a la persistencia de una actitud subjetiva transformadora (s se puede) y a una disponibilidad participativa ms circunscrita al campo poltico-electoral, aunque con algunos procesos movilizadores masivos y cvicos. Es el gran ejemplo, en estos dos aos, del movimiento feminista contra la violencia machista y por la igualdad. Finalmente, se mantiene un electorado firme que apoya una nueva representacin ms acorde con sus propias actitudes democrticas y de progreso. Aparte quedan el independentismo cataln y el reaccionarismo de la ultraderecha, con otras implicaciones que no trato.

En definitiva, no habra necesariamente una radicalizacin poltico-ideolgica hacia la izquierda, para la que se tendran que dar otros procesos participativos ms profundos, consistentes y duraderos (tambin en Europa) frente al poder establecido. Lo que s existe en el campo progresista o de izquierdas es una amplia percepcin de que sus anteriores lites representativas (socialistas) haban abandonado esos criterios de justicia social y democracia de la socialdemocracia clsica y que tienen grandes dificultades para su renovacin y su diferenciacin de los ncleos de poder.

Es el hueco de orfandad institucional que pretendi ocupar Unidas Podemos y sus convergencias, que parece toc techo -de momento- en 2016. Mientras tanto, el sanchismo ha implementado el giro de la direccin del PSOE hacia la izquierda, la retrica socialista y plurinacional, para distanciarse de las derechas y volver a reencontrarse en ese espacio social del progresismo de izquierdas. Supone la disputa a UP de una parte significativa de ese electorado mixto, que contina en las nuevas condiciones unitarias, y sin que haya tenido xito la configuracin de una tercera representacin intermedia.

Los desafos estratgicos y polticos para las fuerzas del cambio, as como el reto de su propia configuracin organizativa, terica y de liderazgo, son impresionantes. Comienza un nuevo ciclo poltico e institucional, en el marco de la continuidad de una grave crisis social para la mayora popular y con las imprescindibles agendas transformadoras, social y democrtica. Del acierto de su gestin y sus relaciones con el Partido Socialista, as como de su capacidad de articular a una parte relevante de la sociedad, junto con la activacin cvica, van a depender los equilibrios representativos de ambas fuerzas y el futuro del cambio real de progreso.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter