Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2020

El Holocausto, la BBC y las acusaciones falsas de antisemitismo

Jonathan Cook
jonathan-cook.net

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La veterana periodista de BBC Orla Guerin se ha metido en una buena, que cada vez es ms habitual. En un reportaje sobre los preparativos de la conmemoracin del 75 aniversario de la liberacin del campo de concentracin Auschwitz hizo una breve referencia a Israel y una referencia an ms breve a los palestinos. Su reportaje coincidi con el acto que Israel celebr en Yad Vashem, el centro en recuerdo del Holocausto situado en Jerusaln, acto al que Israel haba invitado a dirigentes mundiales.

Guerin dijo lo siguiente sobre las imgenes de Yad Vashem:

"Imgenes de los muertos en la Sala de los Nombres de Yad Vashem. En ella hay jvenes soldados [israeles] para compartir la tragedia del pueblo judo. El Estado de Israel ahora es una potencia regional. Ocupa territorios palestinos desde hace dcadas. Pero algunas personas aqu siempre vern su nacin a travs del prisma de la persecucin y la supervivencia".

Lderes de la comunidad juda britnica y exejecutivos de la BBC se abalanzaron sobre sus palabras "ofensivas" e incluso la acusaron de antisemitismo. A diferencia de cualquiera de sus colegas en los medios de comunicacin occidentales, Guerin haba osado aludir al terrible precio que ha pagado el pueblo palestino por la decisin de Occidente de ayudar al movimiento sionista a crear un Estado judo poco despus del Holocausto. Los palestinos fueron desposedos de su patria en aparente compensacin (al menos para aquellos judos que se convirtieron en ciudadanos de Israel) por los crmenes genocidas de Europa.

Guerin hizo una alusin muy mansa, incluso anodina, a la difcil situacin de los palestinos despus de que Europa patrocinara, desde la Declaracin Balfour en adelante, un Estado judo en su patria. No haba mencin alguna al indudable sufrimiento de los palestinos durante muchas dcadas o a los documentados crmenes de guerra cometidos por Israel contra los palestinos. A lo nico a lo que se refiri Guerin fue a una ocupacin indiscutible que se produjo tras la creacin de Israel y que se podra argumentar que es su legado.

Convertir el Holocausto un arma

De hecho, como vamos a ver enseguida, el establecimiento de Israel hoy se justifica invariable y necesariamente por el antisemitismo y su manifestacin suprema y horripilante en el Holocausto. Ambos estn ahora inextricablemente unidos, de modo que la relacin que Guerin estableci entre ambos acontecimientos no solo es legtima sino que es necesaria en cualquier anlisis correcto de las consecuencias del Holocausto y del racismo europeo.

De hecho, la furia suscitada entre los grupos judos de Gran Bretaa parece tanto ms perversa cuanto que los medios de comunicacin israeles han informado ampliamente sobre los esfuerzos explcitos del primer ministro israel Benjamin Netanyahu por convertir las actuales conmemoraciones del Holocausto en un arma para perjudicar a los palestinos.

Netanyahu espera utilizar la simpata generada por el Holocausto para conseguir que las capitales occidentales le ayuden a presionar a la Corte Penal Internacional de La Haya para que afirme que no tiene jurisdiccin sobre los territorios palestinos que ocupa Israel, lo que impedira a la Corte aplicar el derecho internacional investigando los crmenes de guerra perpetrados por Israel contra los palestinos (de hecho, hasta el momento los fiscales de la CPI, conscientes de lo que est en juego en el mbito diplomtico, no han mostrado inters alguno por llevar a cabo dichas investigaciones).

Este extracto de un comentario del destacado activista israel de derechos humanos Hagai El-Ad, publicado en el peridico liberal israel Haaretz (la versin de Israel del New York Times), da una buena idea de lo insuficiente que fue la solitaria referencia de Guerin a los palestinos y de cmo sus colegas en realidad son cmplices, con su silencio, de permitir que Israel utilice como arma el antisemitismo y el Holocausto para oprimir a los palestinos:

"Qu deshumanizante es [por parte de Netanyahu y del gobierno israel] insistir en negar el ltimo recurso de un pueblo a un mnimo de justicia [en la CPI] aunque sea incierta y tarda. Qu degradante es hacerlo mientras se est sobre los hombros de los sobrevivientes del Holocausto, insistiendo en que en cierto modo se hace en nombre. [] En nuestras manos est decidir si permitir dar totalmente la vuelta a las dolorosas lecciones del pasado para seguir con la opresin o permanecer leales a una visin de libertad y dignidad, justicia y derechos para todos".

Historia en la penumbra

Guerin se qued aislada y expuesta al no hacerse eco de cmo el resto de los medios occidentales elimina a los palestinos de la historia de Europa tras el Holocausto. Ninguno de sus colegas, supuestamente periodistas intrpidos y que sacan los trapos sucios, pareca deseoso de acudir en su ayuda. Se ha convertido a Guerin en chivo expiatorio, en vctima propiciatoria, en una vctima que servir de recordatorio futuro para sus colegas de lo que se les permite mencionar, qu partes de la historia de Europa pueden examinar y qu partes deben permanecer para siempre en la penumbra.

El exjefe de Guerin, Danny Cohen, que haba sido director de BBC televisin, denunci que su comentario era "ofensivo". Por supuesto, a nadie le importa que sea profundamente ofensivo el hecho de que la experiencia de los palestinos se haya borrado de la historia reciente de Europa y de su legado. Los palestinos son lo que el historiador Mark Curtis denomina un "no pueblo".

La Campaa Contra el Antisemitismo (CAA, por sus siglas en ingls), que argument que la declaracin de Guerin era antisemita, explic lo que la CAA y otros quisieron decir con "ofensivo".

La CAA es uno de los grupos que con una lgica igual de retorcida encabez los ataques al Partido Laborista britnico acusndolo de antisemitismo en sus filas bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, lo que contribuy a imponer al partido una nueva definicin de antisemitismo muy problemtica que resta importancia a la preocupacin por el racismo hacia los judos para priorizar un crimen supuestamente mayor: criticar a Israel. La definicin de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto ofrece once ejemplos de antisemitismo, siete de los cuales se refieren a Israel en vez de a los judos.

La CAA afirm absurdamente que Guerin haba violado uno de esos ejemplos. Afirm que haba incluido en su reportaje "comparaciones entre la poltica israel y los nazis". A todas luces no hizo nada de eso.

Borrar la historia

Lo ms que se poda deducir de la extremadamente vaga y demasiado cautelosa observacin de Guerin eran dos cosas. En primer lugar que Israel justifica la necesidad de un Estado judo por medio de la amenaza que el antisemitismo supone para los judos (como dej claro el Holocausto). Y segundo, que el Estado de Israel resultante de ello ha infligido un precio muy alto a los palestinos, a los que hubo que desplazar de su patria para hacer posible ese Estado. En ningn momento Guerin compar el sufrimiento de los judos en el Holocausto con el de los palestinos. Simplemente, y con razn, dio a entender una cadena de acontecimientos relacionados: el racismo europeo hacia los judos culmin en el Holocausto; el movimiento sionista utiliz el Holocausto para justificar el respaldo europeo a un Estado judo en las ruinas de Palestina; los palestinos y sus partidarios se sienten agraviados porque el Holocausto se ha convertido en un pretexto para ignorar su difcil situacin y suprimir las crticas a Israel. Cada uno de estos eslabones es irrefutablemente cierto. Y a menos que la verdad sea ahora antisemita (y hay cada vez ms pruebas de que Israel, sus grupos de presin y los gobiernos occidentales estn haciendo que lo sea), lo que dijo Guerin no era antisemita.

Puede parecer obvio por qu Israel y sus grupos de presin quieren acallar las crticas o incluso evitar que se tenga un conocimiento histrico bsico del contexto y las consecuencias de la fundacin de Israel, pero por qu los altos cargos occidentales estn interesados de forma tan evidente en ayudar a Israel en este proyecto de borrar la historia?

Israel nunca se podra haber establecido sin la expulsin de 750.000 palestinos de su patria y la destruccin de cientos de sus pueblos para impedir que retornaran. Esta es la razn por la que cada vez ms historiadores se han arriesgado a convertirse en el blanco de la ira de los grupos de presin de Israel al calificar estos acontecimientos histricos de limpieza tnica, en otras palabras, de crmenes de guerra y crmenes contra la humanidad.

La hipocresa de Occidente

Hay que indicar que las circunstancias en las que se cre Israel no fueron excepcionales, al menos desde el punto de vista de la historia occidental reciente. De hecho, Israel es un ejemplo de un Estado de asentamiento colonial tpico, en otras palabras, su creacin dependi de la sustitucin de la poblacin originaria por un grupo de colonos, lo mismo que ocurri cuando los europeos fundaron colonias en Estados Unidos, Canad, Australia, Nueva Zelanda y otros lugares.

La dificultad para Israel y sus aliados occidentales ha sido que los crmenes de Israel se cometen en la poca moderna, en un momento en que Occidente afirma haber aprendido de las lecciones tanto de su pasado colonial como de la Segunda Guerra Mundial. En el periodo de postguerra Occidente prometi cambiar sus mtodos y renov su compromiso con el derecho internacional y el reconocimiento de los derechos humanos.

La ignominiosa irona de la complicidad de Occidente con la creacin de Israel es que Israel solo se pudo establecer por medio de la desposesin y limpieza tnica del pueblo palestino. Estas atrocidades ocurrieron el mismo ao que por medio de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos las potencias occidentales prometieron crear un mundo diferente y mejor. En otras palabras, Israel se cre como un proyecto colonial occidental al viejo estilo en el mismo momento en que las potencias occidentales prometan descolonizar y conceder la independencia a sus colonias. Israel era una prueba engorrosa de la hipocresa de Occidente cuando prometi romper con su pasado colonial. Fue una prueba de mala fe desde el principio. Occidente utiliz a Israel para externalizar su colonialismo, para eludir las nuevas limitaciones que afirmaba haberse autoimpuesto

Un derivado colonial

Las potencias occidentales estaban tan comprometidas con el xito de Israel que desde finales de la dcada de 1950 Francia y Gran Bretaa le ayudaron a reunir un arsenal nuclear (el nico que haba en el Oriente Prximo) en violacin del Tratado de No Proliferacin. Como era de prever, eso desestabiliz an ms una regin que ya era muy inestable ya que otros Estados, especialmente Irak e Irn, se plantearon intentar estar a la altura desarrollando sus propias armas nucleares.

Otro signo del compromiso de Occidente con este derivado colonial fue su determinacin de hacer la vista gorda en 1967 ante la codiciosa expansin de las fronteras de Israel al conquistar el resto de la Palestina histrica. Durante ms de medio siglo se le ha dado a Israel carta blanca para consolidar su ocupacin y construir colonias en violacin del derecho internacional. Al cabo de todas estas dcadas la Corte Penal Internacional sigue dando largas al asunto, al parecer indefinidamente, en vez de procesar a Israel por sus colonias que son sin lugar a dudas un crimen de guerra. Y ms de cincuenta aos despus Europa sigue subvencionando las colonias por medio de acuerdos comerciales y negndose incluso a etiquetar los productos de las colonias.

En vez de dar cuentas por estas escandalosas violaciones de un orden internacional fundado por Occidente, los aliados de Israel han contribuido a oscurecer o pervertir esta historia cierta. Israel ha desarrollado toda una industria, el hasbara, para tratar de impedir que personas ajenas comprendan lo ocurrido desde 1948. Por consiguiente, para Israel y sus aliados occidentales es importante fomentar justificaciones de la creacin de Israel que apelen a la emocin, no a la razn, como forma de disuadir a los observadores de hurgar demasiado seriamente en el pasado. De hecho, solo hay tres posibles justificaciones o explicaciones para la transformacin de lo que antao fuera Palestina en Israel, un Estado creado por y para personas judas europeas sobre las ruinas de Palestina. Dos de estas justificaciones funcionan muy mal en el Occidente moderno, lo que solo deja la tercera justificacin, como Guerin insinu en su reportaje, y una que resuena bien en una poca saturada de polticas de identidad.

Una promesa bblica

La primera justificacin afirma que se concedi al movimiento sionista el derecho a limpiar Palestina de la inmensa mayora de sus habitantes palestinos originarios porque hace miles de aos Dios haba prometido a los judos la tierra de Palestina. Este argumento dice a los palestinos: "puede que tu familia haya vivido durante siglos e incluso milenios en Nazaret, Nablus, Beln, Beersaba, Jerusaln, Jaffa, Hebron o Haifa, pero eso no tiene absolutamente ningn valor porque Dios dijo a Abraham que esta tierra perteneca a los judos".

No descartemos el persistente poder de este argumento. Fue lo que inspir al movimiento apocalptico del sionismo cristiano del siglo XIX, un anhelo de "restituir" a los judos a la Tierra Prometida para provocar un fin de los tiempos en el que solo se salven los verdaderos cristianos.

Posteriormente unos cuantos judos influyentes, como Theodor Herzl, que se haban dado cuenta de que si queran construir un Estado judo necesitaban el apoyo de las lites sionistas cristianas, reformularon y adoptaron el sionismo cristiano. Finalmente encontraron un patrocinador en la Gran Bretaa colonial. Un gusto por la profeca bblica fue lo que en parte gui al gobierno britnico a la hora de aprobar la Declaracin de Balfour.

Hoy en da gran parte de la enseanza en Israel depende de afirmaciones tcitas y no contrastadas que aparecen en la Biblia acerca de que los judos tienen ms derecho a la tierra que los palestinos. No obstante, los altos cargos israeles saben que actualmente los argumentos bblicos tienen poca influencia en gran parte de Occidente. Fuera de Israel estas afirmaciones slo funcionan bien con los evanglicos, sobre todo en Estados Unidos, y, por lo tanto, se han utilizado selectivamente, sobre todo dirigidos a la base que apoya al presidente de estadounidense Donald Trump. El resto de nosotros dejamos discretamente de lado el razonamiento bblico.

La carga del hombre blanco

La segunda justificacin, a la que se recurri con frecuencia en los primeros aos del proyecto sionista, era una justificacin colonial en toda regla y estrechamente unida a las ideas acerca de una civilizacin judeocristiana superior.

El colonialismo asuma que los blancos occidentales constituan una raza aparte desde el punto de vista biolgico que tena que asumir la responsabilidad de domesticar y civilizar la naturaleza salvaje de los pueblos inferiores del planeta. Se trataba como nios a esos seres inferiores y eran considerados impulsivos, retrasados e incluso autodestructivos. Necesitaban un modelo de conducta encarnado en el hombre blanco cuya tarea era disciplinarlos, reeducarlos e imponer orden. El hombre blanco fue compensado por la dura tarea que tena que desempear concedindose a s mismo el derecho a saquear los recursos de los pueblos salvajes. En cualquier caso, se asuma que esos brbaros eran incapaces de gestionar sus asuntos o de dar un buen uso a sus propios recursos.

Si todo esto suena increblemente racista, recuerden que Trump propone ahora mismo una variante de la misma idea: los mexicanos deben pagar por el muro que los mantiene fuera de un Estados Unidos blanco, incluso cuando las empresas estadounidenses siguen explotando la mano de obra barata mexicana, y se amenaza a los desagradecidos iraques con tener que pagar por los soldados que invadieron su pas y por las bases estadounidenses que supervisan su ocupacin.

Los liberales no son menos reacios a las ideas coloniales. La carga del hombre blanco apuntala el proyecto de "intervencin humanitaria" y la interminable "guerra contra el terrorismo" relacionada con l. Ha sido fcil presentar negativamente a otros Estados y a sus pueblos mientras siguen sin recuperarse de siglos de interferencia colonial (robo de recursos, imposicin de fronteras artificiales que avivan conflictos internos y tribales, y apoyo occidental a dictadores y hombres fuertes locales).

Los Estados en desarrollo tambin han luchado por prosperar en un mundo dominado por instituciones coloniales occidentales, ya sea la OTAN, el Banco Mundial, el FMI o el Consejo de Seguridad de la ONU. Condenados al fracaso por las mismas reglas amaadas para garantizar que nicamente prosperan las potencias occidentales, los Estados en desarrollo se encuentran con que sus polticas disfuncionales o autoritarias se vuelven en su contra, se utilizan para justificar constantemente las invasiones, el saqueo y el control de sus recursos por parte de Occidente.

"Muerte a los rabes"

Dijera lo que dijera el sionismo, Israel no fue un antdoto para esta ideologa de "la carga del hombre blanco", sino que fue una extensin de ella. Puede que gran parte de Europa haya sido profundamente racista respecto a los judos, aunque generalmente se consideraba a los judos de Europa superiores en la jerarqua racial a los negros, morenos o amarillos. Las personas antisemitas despreciaban y teman a las tpicamente judas no porque fueran consideradas atrasadas o primitivas, sino porque eran consideradas demasiado inteligentes, o manipuladoras, reservadas e indignas de confianza.

El movimiento sionista trat de explotar este racismo. Su fundadores, judos europeos blancos, recalcaron a los potenciales patrocinadores que ellos podan contribuir a colonizar Oriente Prximo a beneficio de las potencias europeas. Despus de que se proclamara la Declaracin Balfour el gobierno britnico encarg a la Oficina Colonial dar forma a un "hogar" judo en Palestina.

Se puede valorar hasta qu punto las ideas europeas de las categoras raciales contaminaron la ideologa del movimiento sionista en sus orgenes si se considera el trato que dio a los mizrahim, esto es, los judos originarios de los Estados rabes vecinos que acudieron a Israel tras su creacin. Los judos ashkenazi (europeos) que fundaron Israel no tuvieron inters alguno en estos judos hasta que los campos de la muerte nazi acabaron con la inmensa mayora de los judos europeos. Entonces se necesit a los mizrahim para reforzar la proporcin de judos frente a la de palestinos. El padre fundador [de Israel] David Ben Gurion despreciabaa los mizrahim, a los que calificaba de "polvo humano". En el seno del ejrcito israel se produjeron encendidos debates acerca de si se poda domesticar suficientemente la naturaleza salvaje de los supuestamente inferiores y atrasados judos rabes para que sirvieran de forma eficaz como soldados.

Israel emprendi una agresiva campaa para desarabizar a los hijos de estos judos, con tanto xito que a pesar de que hoy los mizrahim constituyen la mitad de la poblacin juda de Israel, menos del 1 % de los judos israeles pueden leer un libro en rabe. Su reeducacin ha sido tan completa que los hinchas del club de ftbol Beitar Jerusalem entonan cnticos de "muerte a los rabes" en el campo, al parecer sin darse cuenta de que sus abuelos fueron rabes en todos los sentidos del trmino.

Virus del odio?

Israel y sus aliados occidentales comprenden que pocos observadores aceptarn justificaciones para la creacin del Israel que sean abiertamente del tipo colonial, excepto las del tipo vago de la guerra contra el terrorismo. Estos argumentos van en contra del espritu de los tiempos. Hoy en da las elites occidentales prefieren hablar hipcritamente de polticas de identidad, de interseccionalidad, de derechos de los nativos, al menos si se pueden utilizar para encubrir los privilegios de los blancos y acabar con la solidaridad de clase.

Israel ha demostrado ser particularmente experto en invertir esta forma de poltica de identidad y en convertirla en arma. Privado ahora de las tradicionales justificaciones bblicas y coloniales, a Israel solo le queda un argumento aceptable para justificar sus crmenes contra los palestinos. Se supone que se necesita un Estado judo como vacuna contra una plaga global de antisemitismo. Israel afirma ser un santuario vital para proteger a los judos de inevitables holocaustos futuros.

Los palestinos no son nicamente un dao colateral del proyecto europeo de crear un "hogar" judo. Tambin se les presenta como un nuevo tipo de antisemitas (cuya ira se supone est motivada por un odio irracional inexplicable) de los que necesitan protegerse los judos. En Israel se han invertido los papeles de opresor y de vctima.

Israel tiene mucho inters en extender la acusacin de antisemitismo a cualquier persona crtica occidental que defienda la causa palestina. De hecho ha ido mucho ms lejos. Afirma que ya sea de manera consciente o no todas las personas no judas albergan el virus del antisemitismo. Se han impedido otros Holocaustos solo porque Israel, que posee armas nucleares, se comporta como "un perro furioso al que es demasiado peligroso molestar", como dijo una vez el ms famoso jefe de Estado Mayor de Israel, Moshe Dayan. Israel est concebido como un Estado guarnicin para sus judos y un refugio inexpugnable en tiempos turbulentos para todos los judos que estpidamente (como insinan los lderes israeles) no haya entendido que fuera de Israel se enfrentan a otro Holocausto.

Racismo blanco europeo

Este es el atractivo auto-racionalizador del antisemitismo para Israel. Pero tambin ha demostrado ser el arma perfecta para las elites occidentales que desean mancillar los argumentos de sus oponentes, como descubri por experiencia propia Corbyn, el lder saliente del Laborismo. Del mismo modo que el movimiento sionista y su proyecto de Estado judo fueron antao el principal vehculo para difundir la influencia colonial britnica en Oriente Prximo, Israel es hoy el vehculo principal para impugnar los motivos de quienes critican el imperialismo occidental o defienden alternativas polticas al capitalismo, como el socialismo.

Pocas personas fuera de Israel entienden las implicaciones de la maliciosa e interesada lgica del antisemitismo elaborada hace mucho tiempo por Israel y adoptada ahora por los altos cargos occidentales. Esta lgica asume que el antisemitismo es un virus que est presente en todas las personas no judas, aunque a menudo est latente. Las personas no judas deben estar vigilantes para impedir que despierte e infecte sus ideas.

Esto era la clave de las demandas contra el Partido Laborista britnico, segn las cuales los llamados" extremistas de izquierda", como Corbyn y quienes le apoyan, estaban tan seguros de sus credenciales antirracistas que bajaron la guardia. Libres en gran medida del miedo a las personas inmigrantes y a las poblaciones no blancas se mezclaron con musulmanes y rabes britnicos cuyas actitudes e ideas se transmitieron fcilmente. El resentimiento rabe y musulmn hacia Israel (que de nuevo se present como inexplicable) proporcion supuestamente un terreno frtil para que aumentara el antisemitismo en la izquierda y en el partido laborista de Corbyn.

El error de Guerin fue insinuar en su reportaje, aunque fuera breve y vagamente, una historia reciente ms profunda y an ms incmoda del racismo blanco europeo que no slo foment el Holocausto sino que tambin patrocin la desposesin de los palestinos de su patria para dar cabida a un Estado judo.

El hilo conductor de esa historia no es el antisemitismo, sino el racismo blanco europeo. Y el hecho de que Israel y quienes lo apoyan animen este tipo de racismo no lo hace ni menos blanco ni menos racista.

Fuente: https://www.jonathan-cook.net/blog/.

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter