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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2007

Como la CIA hizo estallar un gasoducto en Siberia
Dossier Farewell

Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate


Un lector me escribe unas palabras amables a propsito de mi artculo de la semana pasada Anzuelo rojo-. Se muestra escptico ante la posibilidad de que un espa del FBI sea un burcrata que puede apretar un botn en su oficina y enterarse tranquilamente de lo que hablan dos personas a miles de kilmetros de distancia, mientras saborea impasible el bocadito de mantequilla de man que le prepar su mujer para el almuerzo.

Hollywood nos ha educado en la idea del espa aventurero, el tipo duro y elegante que, a lo Humphrey Bogart, entra subrepticiamente en lugares imposibles y se la a trompadas, sin que se le ladee el sombrero, con un matn de una etnia de preferencia no caucsica. Lamento contrariar al lector. Desde hace tiempo ms de lo que podramos imaginarnos- ese prototipo es solo de celuloide. El espa norteamericano en boga es un personaje anodino, padre de familia o quizs el amoroso dueo de un gato amarillo, alguien que jams ha corrido riesgo alguno porque apenas necesita rodar el mouse de la computadora para contemplar nuestras costas y relieves con una perspectiva ms exacta que las que tendra una flota invasora ubicada en nuestra geografa. Si la CIA decide infiltrar a alguien en una clula de Al Qaeda, en las selvas colombianas o en una organizacin social, usa los servicios de una empresa de mercenarios conocidas por el eufemismo de contratista independiente. Abarata los costos de todo tipo, incluidos los polticos.

He ledo con retraso un libro que public en el 2004 el ex secretario de la Fuerza Area norteamericana, Thomas C. Reed, y casi me caigo de la silla cuando hoje el captulo dedicado al Dossier Farewell, una operacin ejecutada por la administracin Reagan contra la Unin Sovitica. En pocas palabras podra resumirse el asunto: desde principios de la dcada del 80, los Estados Unidos ya eran capaces de introducir cdigos espas en los softwares que compraba la URSS, para manipularlos a distancia.

At the Abyss: An Insiders History of the Cold War (En el abismo: Historia de un protagonista de la Guerra Fra), el libro de Reed prologado por George Bush padre, relata con lujo de detalles cmo vendieron a la Unin Sovitica chips de computadoras diseadas para pasar los controles de seguridad soviticos, pero que colapsaban poco tiempo despus de empleados.

Les vendimos seudosoftwares que dislocaban las fbricas; ideas convincentes pero fallidas para la aviacin de guerra y la defensa aeroespacial encontraron cabida en los ministerios soviticos, dice Reed, quien fue miembro del Consejo de Seguridad Nacional y estuvo al tanto de la operacin.

El plan ms brillante aade- consisti en introducir dentro del software del principal gasoducto sovitico un programa malicioso, conocido como troyano, capaz de alojarse en la computadora y permitir el acceso a usuarios externos para obtener informacin o controlar de manera remota la mquina anfitriona. En vez de atacar el suministro de gas sovitico, es decir sus ganancias monetarias de Occidente y la economa interior sovitica, creamos el software principal del gasoducto que llevara el gas natural desde los campos de Urengoi, en Siberia, a travs de Kazajstn, con destino a Europa Occidental. El sistema que operaba las bombas, turbinas y vlvulas estaba programado para enloquecer. Despus de un intervalo de tiempo indicado, reseteara la velocidad de las bombas y la configuracin de las vlvulas, para producir una presin muy por encima de la que las juntas de la tubera podran soportar...

El resultado fue la explosin no nuclear y el fuego ms grande visto desde el espacio. Partes de las gruesas paredes del gasoducto fueron encontradas a ms de 80 kilmetros del lugar. A pesar de que no se registr ninguna vctima humana, el dao econmico fue terrible, hasta el punto de que los expertos consideraron este desastre como una de las causas principales de la crisis econmica sovitica. Y no solo por la explosin, que en ltima instancia no fue el peor dao. Cuando se dieron cuenta de que la razn por la que colapsaron los sistemas fue el software contaminado, los soviticos se enfrentaron a la terrible pesadilla de que les sera imposible saber cules equipos, de la gran cantidad de componentes comprados en el mercado occidental o copiados de los modelos norteamericanos, estaran contaminados y cules no.

Reed, un hombrecillo de cara bonachona que sonre desde la solapa de su libro, termina el captulo que le dedica al Dossier Farewell con unas lneas que seguramente suscribira el Diablo, en caso de ser ingeniero electrnico: Para los soviticos toda la tecnologa empez a ser no confiable, momento que aprovech Reagan para jugar la baraja de la Guerra de las Galaxias. Saba que la industria electrnica sovitica estaba infestada con virus, bichos y caballos de Troya impuestos por nuestra comunidad de inteligencia. Fue una operacin brillante. Pusimos todo bajo sospecha.



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