Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2008

700.000 millones para los ricos?

Jos A. Tapia
Mientras Tanto electrnico




Segn el New York Times (21 de septiembre, pg. 8), Henry Paulson, el Secretario del Tesoro de EEUU, posea en enero de 2008 acciones de Goldman Sachs por valor de 809 millones de dlares. Por la cada de los valores en bolsa el capital de Mr. Paulson se haba reducido a slo 523 millones el viernes 19 de septiembre, da en que Henry Paulson y Ben Bernanke (el director de la Reserva Federal, el Banco Central de los EEUU) presentaron el plan de rescate financiero de mayor volumen en la historia. Paulson, pobre hombre (no sabemos nada sobre Bernanke, se le permite tener valores en bolsa?), haba perdido casi 300 millones en 9 meses, una prdida diaria de ms de un milln de dlares! Pero no estaba solo. Segn la misma fuente, Maurice Greenberg, antiguo consejero delegado de AIG, haba perdido 1200 millones en los mismos nueve meses; James Cayne, antiguo consejero delegado de Bear Stearns, haba perdido 999 millones. Los millonarios propietarios de acciones bancarias estn asistiendo a la evaporacin de su riqueza a medida que el valor de las acciones se aproxima a cero.

En una forma de actuar tpica que consiste en presentar un plan urgente que ha de ser aprobado de un da para otro so pena de males mayores, Paulson y Bernanke propusieron un plan de salvamento del sector financiero que transfiere una enorme cantidad de dinero de los contribuyentes a los bancos en situacin de quiebra. De entrada se dijo que la cantidad a transferir se acercara a one trillion dollars. En ingls americano, one trillion es un milln de millones, en castellano diramos un billn de dlares. En das posteriores la cantidad se ha reducido a slo 700.000 millones de dlares. La justificacin que se da para este plan es que si no se produce el rescate se colapsar todo el sistema financiero, lo que afectar a una enorme masa de contribuyentes, que no son otra cosa que los ciudadanos estadounidenses.

No voy a negar que la situacin del sistema financiero sea mala, lo es. No slo en EEUU sino en todo el mundo las instituciones financieras estn pasando por un periodo de grandes turbulencias y graves apuros. Las deudas incobrables parecen escondidas en todas partes. Y por eso quiz estamos entrando en un periodo muy parecido a lo que se llam la Gran Depresin de los aos treinta en los que las economas de mercado de todo el mundo funcionaron de una forma muy precaria. Lo que s cuestiono en cambio es que el plan propuesto por Paulson y Bernanke y los lderes de los dos grandes partidos estadounidenses sea una forma prudente y sensata de usar el dinero. Niego que este plan sea conveniente para los ciudadanos y que sea en beneficio nuestro, de los contribuyentes, este enorme regalo a los superricos que supuestamente va a evitar males mayores.

Cuando hace una semana Henry Paulson y Ben Bernanke se convirtieron en los nuevos reyes de Estados Unidos Dick Cheney y George W. Bush parecen haber abdicado el sistema financiero llevaba meses vinindose abajo. En marzo, Bear Stearns, uno de los mayores bancos de inversin del mundo, fue adquirido por el grupo bancario JPMorgan con una sustanciosa ayuda del erario pblico. Fue el primer gran regalo a los ricos. Despus cayeron Freddie Mac, Fannie Mae, Lehman Brothers y AIG y, como no haba compradores a la vista, el dinero de los contribuyentes compr las acciones. Esto fue como comprar basura y dar caridad a los propietarios de estas empresas financieras, pues el precio que se pag por ellas fue muy superior al que ofreca el mercado. Probablemente algn Warren Buffet estaba esperando que el precio bajara mucho ms.

Las transferencias de dinero pblico a los ricos que supuso la compra subsidiada de Bear Stearns por parte de JP Morgan y la nacionalizacin, con compensaciones generosas a sus propietarios, de la aseguradora AIG y las corporaciones hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae eran donaciones sustanciales a los banqueros y los inversores. Sin embargo, la hemorragia era profusa y la sangre no dejaba de manar. Y adems estaba ocurriendo algo terrible, EEUU se acercaba cada vez ms al comunismo! Las grandes instituciones financieras estaban pasando a manos del Estado a una velocidad vertiginosa y el proceso poda continuar hasta quin sabe dnde. Quiz el pas estaba siguiendo la senda de la Suecia comunista, donde la sucesiva nacionalizacin de empresas quebradas ha dejado casi 3⁄4 del PIB en la esfera estatal (como todo el mundo sabe muchos ciudadanos suecos ya estn siendo enviados al Gulag: si an no se ha enterado, no se preocupe, probablemente salga pronto en El Mundo o en Libertad Digital, quiz Sarah Pallin ya lo sepa).

Los nuevos monarcas, Paulson y Bernanke, decidieron pisar el freno para evitar el avance imparable en el camino a la servidumbre comunista. El dinero debe darse directamente a los ricos. Nada de intervenciones del Estado! Nada de propiedad estatal de bancos y empresas! Por favor, banqueros y toda suerte de especuladores financieros, dennos (al sector pblico) sus activos basura y a cambio les daremos dinero contante y sonante de los contribuyentes para que restauren la salud econmica de sus instituciones. La jerga usada para contar esta historia y de paso engaar a la gente es de este jaez:el Gobierno aceptar activos sin liquidez para que se restaure la liquidez y la confianza en los mercados financieros.

Probablemente estamos en un momento histrico crucial. Tanto si esto son los inicios de una gran depresin como si el complot de las grandes financieros tiene xito y salen airosos evitando el batacazo (lo que parece improbable), nosotros, los contribuyentes, los ciudadanos, los trabajadores, vamos a pagar el pato. Independientemente de lo que ocurra en el Congreso las prximas semanas es prcticamente seguro que el desempleo crecer, como ha venido creciendo ltimamente en aos recientes en las economas avanzadas en las que ha tenido lugar una hemorragia de puestos de trabajo, exportados a millones a pases como China, India o Vietnam, donde los trabajadores trabajan 11 o 12 horas diarias 6 7 das a la semana, y donde los salarios son casi siempre de menos de 1 dlar a la hora.

No tener trabajo es malo, todos lo sabemos, aunque mucho peor es pasar hambre, quedarse en la calle sin hogar o que te hieran o te maten. Pero lo cierto es que en los aos ochenta y noventa el desempleo en muchos pases europeos ha estado por encima del 10% sin que la sociedad se viniera abajo. Las sociedades modernas son suficientemente ricas como para dar subsidios a los parados y que nadie pase hambre. No hace falta ser muy viejo para recordar que durante los aos de Felipe Gonzlez en Espaa el desempleo estuvo durante aos por encima del 20% de la poblacin activa. A principios de los aos noventa en Finlandia el desempleo creci sbitamente del 3% a 18% cuando dej de existir el principal comprador de productos finlandeses, la Unin Sovitica. Algo similar pas en Suecia, y luego en Corea del Sur en 1997. Y curiosamente, los indicadores ms objetivos de bienestar social, como la esperanza de vida, continuaron mejorando durante este periodo en esos pases.

Uno de los mitos de la Gran Depresin es el de los banqueros e inversionistas en bolsa saltando a docenas por las ventanas de Wall Street el famoso viernes negro, el 24 de octubre de 1929. Parece que hubo un caso (o quiz dos) en total. Lo que en cambio s parece ser cierto es que los suicidios (bsicamente de gente pobre) aumentan cuando la economa entra en declive. Pero la imagen de la Gran Depresin de los aos treinta como un periodo en el que muchos pases occidentales estaban en un proceso de cada libre y autodestruccin es una imagen falsa. Por ejemplo, en EEUU la mortalidad infantil continu reducindose excepto en sectores muy empobrecidos que no recibieron ayuda y si bien aumentaron los suicidios, sigui disminuyendo la mortalidad por infartos, cirrosis y otras enfermedades importantes por lo que, en conjunto, la esperanza de vida sigui creciendo. Esto contrasta muchsimo con lo ocurrido en los pases del Europa oriental y la antigua Unin Sovitica en la dcada de los noventa, cuando se aplic el tratamiento econmico de choque aconsejado por instituciones financieras como el Banco Mundial y economistas como Jeffrey Sachs. La privatizacin de casi todo y la eliminacin drstica de los servicios sociales antes provistos por el Estado cre unos centenares de nuevos millonarios muchos de ellos antiguos burcratas comunistas y, sobre todo, un enorme desastre social en el que millones de personas perdieron sus empleos, sus ahorros, sus viviendas y sus pensiones y muchos cayeron en la miseria absoluta. No slo se dispar la mortalidad por suicidios sino tambin las defunciones por enfermedades cardiovasculares, tuberculosis, alcoholismo y por homicidio y aument tambin la mortalidad infantil, con el resultado global de una fuerte cada de la esperanza de vida.

La clase dominante de los EEUU grita que viene el lobo provocando el espanto y el terror. Aterrorizada ella misma, si es que se puede hablar en estos trminos, pretende conseguir que la sociedad acepte transferirle una inmensa cantidad de riqueza del erario pblico; a ellos, a los ricos que se estn autodestruyendo. Si finalmente se produce esa colosal transferencia de dinero, ese robo descomunal quiz aprobado por los representantes del pueblo, los beneficiados sern los mismos que han promovido gastos y crditos insensatos y que se han comportado de forma absolutamente irresponsable. Se salvarn gracias al dinero de los contribuyentes y despus harn todo lo posible para seguir enriquecindose.

La capacidad del plan de salvamento propuesto por Wall Street, Paulson y Bernanke para evitar una severa recesin econmica es muy incierta. Los mismos economistas de diferentes tendencias estn muy divididos en su evaluacin de la posible efectividad del plan, pero lo que es evidente es que el principal objetivo del mismo es restaurar la normalidad de los negocios, o sea el ambiente econmico de los ltimos aos. En ese ambiente de business as usual de los aos ochenta y noventa los ingresos reales de la mayora de los estadounidenses se han estancado o se han reducido; las horas de trabajo han aumentado y las vacaciones se han acortado bajo la amenaza de despido o bajo la presin competitiva de los compaeros de trabajo, todos agobiados por avanzar y no perder el empleo; las desigualdades sociales han aumentado estrepitosamente por el enriquecimiento vertiginoso de los que ms tienen; y la clase dirigente estadounidense se ha embarcado alegremente en guerras lejanas y ha seguido especulando para hacerse con millones mientras destrua la economa real y el medio ambiente en que vivimos.

Una crisis financiera o una depresin econmica no son ni una guerra nuclear ni un huracn. Las recesiones no destruyen fbricas ni cosechas ni tampoco echan a la gente de sus casas. Lo que destruye los recursos econmicos y expulsa a la gente de sus viviendas son los derechos de propiedad del capital que personificado en seres humanos que asisten a los consejos de administracin no se preocupa por dejar a los inquilinos en la calle cuando no pagan el alquiler o la hipoteca, ni para mientes en destruir las cosechas cuando no es posible venderlas, ni se alarma por dejar a la suerte que las fbricas se hundan y las mquinas se oxiden si es que no sirven para producir ganancia.

Si la crisis financiera se convierte en una recesin abierta y aumenta el desempleo se pueden dar pensiones y establecer planes de formacin para los parados. Puede substituirse el empleo de las empresas en crisis por nuevos puestos de trabajo, pero para todo ello la financiacin pblica ser indispensable. Aunque pienso como Albert Einstein que es deseable y necesaria una organizacin econmica socialista para que la humanidad pueda hacer frente a los problemas que tiene planteados, soy consciente que slo una minora comparte mi punto de vista. Adems, todos estamos de acuerdo en rechazar el modelo de Rusia; y el modelo de la China actual es todava peor (ser casualidad que los gobernantes estadounidenses actuales estn en estupendas relaciones con los comunistas chinos?). La libertad y la democracia real son ingredientes bsicos para cualquier sociedad decente del siglo XXI. En todo caso, en los prximos aos y dcadas se requerir mucho dinero pblico para pagar cosas mucho ms importantes que los papeluchos sin valor que hoy los millonarios quieren sacarse de encima cuanto antes.



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